El Mundo
23/08/2007 - 15:03 (GMT)
La persiguen los paparazzi, se ha visto en el medio de una áspera disputa entre sus padres y debió soportar un trato desconsiderado de gente que le dio apelativos como "la chica del calabozo".
Ha pasado exactamente un año desde que Natascha Kampusch se escapó de la celda subterránea en que había sido mantenida ocho años y medio por su secuestrador y la obsesión que se desató en Austria en torno a su caso sigue intacta.
Al cumplirse el jueves el primer aniversario de su escapatoria, los tabloides vuelven a analizar todos los elementos de su historia.
El padre de Kampusch aprovechó la ocasión para anunciar que demandaría a su ex esposa por hacerlo quedar mal en un libro sobre el drama que vivió la familia.
"El cuento de nunca acabar", dice un titular del semanario Profil, según el cual Natascha cumple "un año de libertad, un año escapando".
Kampusch, quien hoy tiene 19 años, era una niña regordeta de 10 años cuando desapareció camino a la escuela el 2 de marzo de 1998. Su secuestrador, Wolfgang Priklopil, la mantuvo casi todo el tiempo encerrada en una habitación subterránea que construyó debajo de su casa en Strasshof, suburbio de Viena.
Débil, pálida y demacrada, logró escaparse el año pasado cuando su captor se distrajo con una llamada telefónica. Horas después, Priklopil, de 44 años, se suicidó tirándose debajo de un tren.
Desde entonces, diarios, revistas, la televisión y la internet han seguido paso a paso su lucha por reanudar una vida normal.
En una nota de primera plana con motivo del aniversario, la revista Noticias publica fotos de Kampusch estudiando, aprendiendo a manejar y practicando tiro con arco.
Una de las fotos la muestra en una actitud típica de una muchacha de su edad, sonriendo, con un vestido sin mangas y un sombrero de paja.
"Es posible que ya se haya producido una especie de metamorfosis en mí, primero la oruga, luego la mariposa", declaró Kampusch, quien ha subido de peso y ganado confianza, en una entrevista televisada.
Sus abogados pidieron a la prensa que respeten su privacidad luego de que un fotógrafo la captó bailando con un joven en una discoteca de Viena.
Su caso sigue despertando interés en lugares tan distantes como Nueva Zelanda, donde un diario la describió hace poco como "la chica del calabozo".
La madre de Kampusch, Brigitta Sirny, publicó un libro este mes en el que describe el "infierno" que vivió tras el secuestro.
Su padre, Ludwig Koch, declaró a la prensa que demandará a Sirny por las "falsedades" que dijo en el libro en torno a sus hábitos cuando bebe. La pareja se divorció luego del secuestro.
En su entrevista más reciente, Kampusch, quien usa el nombre de soltera de su madre, expresó que le incomodaban algunas de las afirmaciones de Sirny, incluida la de que todavía lleva consigo una foto del ataúd con los restos de su secuestrador.
Kampusch dijo en una entrevista que cuanto más pasa el tiempo, más lástima le da Priklopil, a quien considera "un pobre diablo, una persona confundida".
Luego de la desaparición de la niña británica Madeleine McCann durante una vacación con su familia en Portugal, la madre de Kampusch le escribió a los padres de la pequeña una carta conmovedora en la que les decía que no debían perder la esperanza.
Los instó a no dejar de hacer presentaciones en público "porque lo peor que puede pasar con alguien secuestrado es que se olviden de él".
Terra/AP