Sucesos
23/08/2007 - 15:31 (GMT)Una mujer alemana está haciendo campaña para que le dejen reunirse con su esposo, quien está en Corea del Norte y al que no ha visto en más de cuatro décadas.
Y ahora, luego de 44 años de ignorar la suerte de su marido, y de criar sin ayuda a los dos hijos de la pareja, Renate Hong, ahora de 70 años, recibió nuevas esperanzas de reunirse con Hong Ok Gun, al enterarse que está vivo en Corea del Norte ... aunque se ha vuelto a casar y tiene hijos.
Pese a ello, Hong quiere volver a ver a su primer amor, y esta semana viajó a Seúl para pedir a líderes de ambas Coreas que discutan el tema cuando se reúnan a comienzos de octubre, para su segunda reunión cumbre.
"Nunca imaginamos que estaríamos separados hasta este día", escribió Renate en cartas enviadas el jueves al líder de Corea del Norte, Kim Jong Il, y al presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun.
Renate, de origen alemán, conoció a Ok Gun en 1955 cuando él era estudiante de química en su ciudad natal de Jena, en esa época Alemania oriental. El era uno de muchos norcoreanos enviados al extranjero bajo un programa que comenzó en 1952. Fue amor a primera vista, cuando se vieron en un salón universitario. Ella se prendó de inmediato de ese extranjero que también hablaba excelente alemán.
La pareja se casó en febrero de 1960. Su primer hijo nació en junio de ese mismo año. Pero cuando Renate estaba embarazada de su segundo hijo, en abril de 1961, Ok Gun recibió órdenes de su gobierno para que regresara a su país junto con otros estudiantes norcoreanos.
Ambos intercambiaron cartas tras su separación. Luego, en 1963, las cartas de Ok Gun cesaron de llegar.
Tras años sin escuchar una sola palabra sobre su marido, Renate fue informada hace algunos meses por la Cruz Roja de Alemania y por el Ministerio de Relaciones Exteriores que Ok Gun, de 73 años, estaba vivo, residía en la ciudad norcoreana de Hamhung, y tenía una nueva familia.
"Siempre pensé que tendría una nueva familia en Corea del Norte", declaró Renate. "¿Por qué tendría que vivir solo?" Sin embargo, Renate fue más fiel. Nunca volvió a casarse. Y ahora, su único deseo es que "mis hijos conozcan finalmente a su padre".
Terra/AP