América Latina
24/08/2007 14:52 (GMT)
Por Luis Jaime Acosta
BOGOTA (Reuters) - El Gobierno de Colombia ofreció el viernes extraditar a Estados Unidos a un encarcelado ex comandante paramilitar, después de que lo excluyó de un acuerdo de paz acusándolo de violar sus compromisos y de continuar dirigiendo actividades de narcotráfico desde la prisión.
La decisión afecta a Carlos Mario Jiménez, alias "Macaco," quien perteneció al Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia y estuvo al frente de un temido ejército irregular de más de 5.000 hombres responsable de masacres y narcotráfico, entre otros crímenes.
Es la primera vez en medio de la criticada negociación de paz entre el Gobierno del presidente Alvaro Uribe y los paramilitares que se retiran los beneficios judiciales a un ex líder de esos grupos, que incluyen una sentencia blanda de máximo ocho años de cárcel.
"Con base en investigaciones realizadas por las agencias oficiales, el Gobierno ha llegado a la conclusión de que Carlos Mario Jiménez, conocido como "Macaco," ha continuado realizando actividades ilícitas con posterioridad a su desmovilización," dijo un comunicado oficial.
"El Gobierno, en consecuencia, ha decidido retirar a Carlos Mario Jiménez de la lista de postulados de la ley de justicia y paz y solicitar a la Fiscalía General de la Nación el traslado de su caso a la justicia penal ordinaria," dijo.
"Adicionalmente se dispuso su reclusión en el establecimiento penitenciario de máxima seguridad en Cómbita," agregó.
En esa prisión, ubicada en el central departamento de Boyacá, son recluidas las personas que están en proceso de extradición a Estados Unidos.
Jiménez permanecía recluido en la cárcel de máxima seguridad de Itaguí, en las afueras de la ciudad de Medellín, junto con los demás ex comandantes paramilitares que depusieron las armas.
Aunque hasta el momento Jiménez no está solicitado en extradición por Estados Unidos, el Gobierno anunció que la tramitará en caso de presentarse una petición.
TRASLADO DE OTRO PARAMILITAR
En la eventualidad de que Washington no lo solicite en extradición, "Macaco" podría enfrentar hasta 60 años de prisión ante la justicia colombiana.
El Gobierno también trasladó desde la cárcel de Itaguí a la de Cómbita al ex comandante paramilitar Diego Fernando Murillo, alias "Don Berna," aduciendo razones de seguridad.
El ministro del Interior, Carlos Holguín, admitió que se investiga presuntas actividades criminales de Murillo desde la prisión y que en caso de que se compruebe, lo extraditará a Estados Unidos que lo reclama por narcotráfico.
El gobierno suspendió la extradición de Murillo y de otros comandantes paramilitares como Salvatore Mancuso, después de que entregaron las armas y se comprometieron a cumplir los acuerdos de un proceso de paz.
"Quienes continúen delinquiendo van a correr esa suerte (la extradición), los que están cumpliendo los compromisos no tienen nada que temer," aseguró por su parte el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
Analistas dijeron que con la exclusión de Jiménez del proceso de paz, su oferta de extradición y su traslado de reclusión, el Gobierno está enviando un mensaje de que pese a las críticas, tiene el control del proceso de paz con los paramilitares.
"Se trata de la intención estratégica de reorganizar un proceso de negociación que venía descuadernándose progresivamente. También es una respuesta ante las presiones, sobre todo de los Estados Unidos dominado por el Partido Demócrata," dijo el analista Vicente Torrijos.
Pese a la decisión del Gobierno, Francisco Javier Zuluaga, un antiguo jefe paramilitar, dijo desde la cárcel de Itaguí que los ex comandantes de esos escuadrones continúan comprometidos en el proceso de paz que permitió que más de 31.000 combatientes depusieran las armas y se reintegraran a la sociedad.
Los paramilitares surgieron en la década de 1980 financiados por ganaderos, comerciantes, terratenientes y narcotraficantes para defenderse de los ataques de la guerrilla.
Terra/Reuters