Pisco
ENTRE MUSICA Y ESCOMBROS
En las zonas afectadas por el sismo se percibe un ambiente calmado para unos, aburrido para otros y motivador para unos cuantos.
En la plaza principal de Chincha Baja, a 50 kilómetros al norte de Pisco, decenas de carpas acogían a los damnificados de la zona, mientras una banda de músicos tocaba valses criollos para atenuar la desolación y aliviar las preocupaciones de los adultos, inseguros de conseguir alimento para sus hijos.
"El agua la trae un camión, pero se acaba rápido porque también lavamos la ropa. Para reconstruir nuestras casas, no sabemos qué haremos," dijo Norma Zapata, de 30 años y madre de tres hijos, cuya vivienda quedó en el suelo con el sismo.
"Por ahora, haremos nuestras casas con quincha, cuando limpien (los escombros). No nos alcanza para adobe ni ladrillo. El Gobierno no nos ha dicho si nos van a dar para reconstruir, no sabemos nada," comentó preocupada Verónica Cabrera, de 25 años, que duerme en una de las carpas de la plaza de Chincha Baja.
Enormes palas mecánicas recogían bloques de ladrillo o adobes de barro en Pisco, donde la mayoría de viviendas quedó destruida o seriamente afectada por el sismo.
Terra/Reuters
