Pisco
Mientras tanto, muchos niños en Pisco no saben qué hacer en los albergues y carecen de guías adultas para aprovechar el tiempo libre.
El Gobierno dispuso la suspensión de clases en las zonas afectadas por el sismo, hasta que se determine la situación de la infraestructura de los centros educativos.
"Estamos aburridos. No hay clases. Y no podemos jugar fútbol porque no tenemos pelotas," dijo Víctor Melgarejo, un niño de 10 años albergado en un club deportivo, que conversaba sentado sobre un balón desinflado junto con otros muchachos.
Pero la incertidumbre no sólo queda en los niños. Si bien algunos jefes del hogar se dedican a limpiar los escombros para comenzar a reconstruir, otros permanecen en los refugios leyendo períodicos a la espera de ayuda del Gobierno o de otras instituciones.
Por su parte, las amas de casa preparan sabrosos potajes en las cocinas instaladas en las carpas, que acarician los paladares de los transeúntes haciendo gala de la conocida sazón peruana.
Terra/Reuters
