Pisco
Aunque la ayuda llega a la población damnificada, ésta a veces no alcanza y obliga a algunos a idearse labores alternativas para subsistir.
En la entrada de Pisco, algunas personas recolectan chatarra y rescatan lo que pueden de los camiones que trasladan los escombros a una pampa, los que llegan cada dos o tres minutos.
"Desde un día después del terremoto comenzamos a vender chatarra, por necesidad. Uno se sustenta para comer porque no llega mucha ayuda. Yo antes trabajaba en la mar, pescando cangrejo, pero ahora está muy movida y dejaremos de pescar hasta noviembre," comentó Elmer Medina, de 35 años.
"Vendemos chatarra a la fundición de Aceros Arequipa y ganamos entre 200 y 300 soles al día (unos 63 a 95 dólares) para repartirnos entre todos. También hemos encontrado relojes, imágenes de santos de la iglesia San Clemente y hasta una medalla de juez con su cinta celeste," agregó Medina.
Corporación Aceros Arequipa, dedicada a la fabricación de fierro corrugado, alambrón para construcción y perfiles de acero, entre otros productos, posee una planta a unos 240 kilómetros al sur de Lima.
Los negocios en Pisco comienzan a operar en la medida de lo posible, principalmente los de abarrotes, ferretería y venta de materiales de construcción, mientras locales como hospedajes aún permanecen cerrados.
(1 dólar = 3,162 soles)
Terra/Reuters
