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Penélope Cruz está consciente de los rumores de Oscar que ha despertado su trabajo en "Volver" pero, aunque está emocionada, prefiere no entusiasmarse demasiado.
La película la reúne por tercera vez con Pedro Almodóvar, a quien considera como parte de su familia mientras le sirve de musa inspiradora. En "Carne trémula" (1997) encarnó a una prostituta que da a luz en un autobús. Y en "Todo sobre mi madre" (1999) a una monja embarazada con sida.
Ahora, en "Volver", Cruz da vida a Raimunda, una esposa y madre de clase trabajadora que debe lidiar con todo, desde improvisar un almuerzo para 30 personas hasta deshacerse del sangriento cadáver de una víctima de asesinato. Debe enfrentar su complejo pasado y valerse por sí misma en el presente.
Es directa, sexy, divertida e increíblemente imprevisible; es la mejor actuación de su extensa y variada carrera. Y los rumores vuelan, le guste o no.
"Es emocionante y halagador pero también siento que es más sano no esperarlo", declaró Cruz a la AP recostada en un sofá de su espaciosa casa en Hollywood Hills, con los dos perritos que adoptó acostados cerca de ella, en el suelo.
"Pero mentiría si dijera que no es emocionante todo lo que estoy escuchando de una película que hice con Pedro, que es una de mis personas preferidas del mundo", agregó. "Hicimos esta película juntos y siempre nos miramos cuando alguien se acerca y nos dice 'mira esto, mira aquello' y nos decimos, 'mejor no pensemos en eso'".
Hasta ahora, gran parte de la prensa estadounidense se había enfocado en el romance que la estrella española de 32 años tuvo con Tom Cruise --con quien mantuvo una relación por tres años tras conocerlo en el plató de la película "Vanilla Sky" (2001)-- y luego con Matthew McConaughey, coprotagonista de la cinta "Sahara" (2005).
Su belleza, que usó Ralph Lauren por varios años en sus campañas publicitarias, también ha sido un tema explotado; esos ojos almendrados, esos labios carnosos, ese lustroso cabello negro y esa agraciada figura. (Cruz tomó clases de ballet y flamenco durante su infancia, dice, porque sus padres querían que canalizara su inagotable energía mientras crecía en Madrid).
Y las críticas de su trabajo en cintas estadounidenses, como "All the Pretty Horses" (2000) y "Captain Corelli's Mandolin" (2001), nunca han sido tan positivas como las que ha despertado su trabajo en español, con filmes como "Abre Los Ojos" (1997) y "Belle Epoque" (1993).
Terra/AP