BUSCA
Mientras le daba una clase de humor estadounidense a un sociable y ridículamente insensible periodista extranjero, Pat Haggerty se dio cuenta de que algo no cuajaba. ¿Quién era este hombre?
Haggerty, preparador de discursos públicos en Washington, D.C., es uno de los coprotagonistas involuntarios del sorpresivo éxito cinematográfico "Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit of Glorious Nation of Kazakhstan". Y aunque no le guarda rencor a Borat, también conocido como el comediante británico Sacha Baron Cohen, no puede decirse lo mismo de otros que fueron humillados y hasta perdieron sus trabajos por culpa del torpe extranjero de bigotes.
Su vergüenza por la cinta, una divertidísima mezcla de ficción y comedia improvisada, ha sido magnificada por su éxito: "Borat" encabeza la taquilla estadounidense por segunda semana consecutiva, con una ganancia total de 67,8 millones de dólares.
El año pasado, Haggerty aceptó ser filmado para lo que pensó sería un documental sobre el recorrido de su cliente por Estados Unidos. Firmó apresuradamente un documento en el que asumía toda responsabilidad, recibió 400 dólares y comenzó su lección.
Mientras las cámaras rodaban, su cliente contó historias picantes en un inglés embrollado y se rió efusivamente de personas con discapacidades. "Entonces me olí algo sospechoso", dijo Haggerty en una entrevista con la AP. "Cada minuto que pasaba pensaba 'esto no puede ser real".
Confundido, terminó siguiéndole la corriente al personaje y enterándose, gracias a su hijo --un estudiante universitario que ve el programa de Cohen en HBO-- que había sido engañado.
"Ellos estaban ejerciendo el derecho de la Primera Enmienda" sobre libertad de expresión, dijo Haggerty, agregando que disfrutó de la cinta. "Y este Sacha Cohen va a hacer millones de dólares. ¡Bravo por él! Sólo lamento que haya tenido que hacerlo así, permitiendo que otros pasen por estúpidos".
Terra/AP