13/12/2006 - 22:20(GMT)
Joe Cuba regresó para cautivar al público con su salsa, un año después de abandonar su lecho de enfermo.
"¡Es hermoso poder caminar!", dijo el cantante y percusionista de 75 años este mes en un concierto en el Aaron Davis Hall.
Cuba, compañero del desaparecido astro de la salsa Tito Puente, estuvo confinado a una cama por tres años tras contraer una infección bacteriana mientras era tratado por asma. Recibió el cuidado necesario gracias a Visiting Doctors, un programa del Hospital Mount Sinai de Manhattan que envía médicos a la casa de los pacientes.
La infección destruyó su cadera y, después de cinco operaciones, lo envió a una clínica cuyas condiciones eran tan malas que terminó por cerrar. Su esposa por 24 años, la cantante María Cuba, lo llevó a casa y lo cuidó sola por dos años.
"No podía trabajar y sólo recibimos 10 dólares mensuales en vales para comida", dijo la mujer, agregando que aunque tenían seguro médico su hija tuvo que ayudarlos para sobrevivir. "No tenía ninguna terapia, ninguna asistencia en casa".
Un día, hace aproximadamente un año, Joe Cuba estaba viendo televisión y vio un anuncio de Visiting Doctors. "Anoté el número y tres semanas después recibimos la llamada", relató.
Un equipo médico llegó y se lo llevó en una camilla al hospital para una evaluación. Desde entonces, ha estado viviendo en casa y recibiendo las visitas regulares de un doctor.
El martes en Harlem, tras dar un puñado de conciertos en el área de Nueva York, Cuba tocó con su sexteto temas que alguna vez diseminó en giras mundiales y que le dieron el apodo de "Padre del Boogaloo Latino" así como un lugar en el Salón de la Fama de la Música Latina Internacional. Cuba ahora es el director del Museo de la Salsa en East Harlem.
Nacido Gilberto Calderón en ese barrio de Manhattan, el músico es uno de 1.000 pacientes de la ciudad que han recibido los servicios de Visiting Doctors, cuyo personal incluye 11 doctores y varias enfermeras, además de trabajadores sociales, un traductor de español y personal administrativo. De las 5.000 visitas que el programa ha realizado este año, el 40% son en el área de Harlem.
La doctora Rachel Miller, internista de Mount Sinai y doctora de Cuba, visita a sus pacientes cada seis u ocho semanas. "Vamos a la casa y los atendemos como un equipo interdisciplinario que provee cuidado y todo, desde las radiografías hasta el trabajo de laboratorio, se hace en casa (del paciente)", dijo.
Cuba usa una silla de ruedas pero puede ponerse de pie.
"¡Caminaré!", prometió el músico.
Terra/AP