Oscar 2007
Conviene luego ir pensando en pedicura y manicura, por ejemplo en Jessica Nail Clinic, donde cabe la posibilidad de coincidir con Jodie Foster o Toni Braxton.
Ya limpia, pulida y bien lavada la celebridad, se procede a maquillarla al gusto y vestirla, comenzando por los pies.
Ahí la apuesta más segura es Pasquale Di Fabrizio, "el zapatero de las estrellas", que desde que un lejano día pasó por su tienda Dean Martin e hizo correr la voz, ha calzado a Elizabeth Taylor, Uma Thurman y otros nombres de una lista que sería inacabable.
Y llegamos así a la madre de todas las dudas, esa que toda mujer ha tenido alguna vez: ¿y ahora qué me pongo?
Para resolverla, nada mejor que las firmas de costura más cotizadas, desde Chanel a Armani, pasando por el dominicano Óscar de la Renta, la venezolana Carolina Herrera y otros nombres de postín.
Por ejemplo, el sitio web de la revista "Hola" reveló que la española Penélope Cruz ha optado por Dior, mientras que su rival al Oscar como mejor actriz, Meryl Streep, guarda en secreto si vestirá de Prada, como la directora de una revista de moda en la película que le ha propiciado su decimocuarta candidatura, "The Devil Wears Prada".
Tanto el atuendo como las joyas que lucirán las estrellas serán prestados, en virtud de la relación simbiótica vigente desde hace años entre ambas partes por la cual las celebridades lucen de lujo gratis en la gala a cambio de la publicidad que ello supone.
El resto de asistentes sin rango estelar tendrán que conformarse con pagar su atavío o alquilarlo -los precios más moderados están en torno a 600 dólares- para esa noche que sirve para que esteticistas, peluqueros, zapateros, modistas, joyeros y dentistas amasen millones de dólares y, de paso, se entreguen unos premios llamados Oscar.
Terra/EFE




