Las joyas del Oscar
Lamentándolo mucho por los devotos de los refranes, hay un lugar en el mundo donde sí es oro todo lo que reluce, y además en competencia con diamantes, zafiros, topacios, esmeraldas y otras pedrerías.
El lugar se llama Hollywood, y más concretamente el teatro Kodak, ante el cual mañana 25 tendrá lugar una vez más el mil veces visto y no por ello menos esperado desfile de celebridades que, camino de la gala de los Oscar, convertirán ese pedazo de acera en la pasarela de moda más idónea del planeta.
La “madre de todas las alfombras rojas” —con permiso de la del Festival de Cannes— se ha convertido por ello desde hace decenios en coto de caza de cuantos diseñadores de moda y joyería en el mundo han sido, para quienes las piezas más cotizadas no son cebras ni gacelas sino estrellas. Y cuanto más brillantes, mejor.
“Todos los años desarrollamos una colección de piezas muy importantes, muy especiales, exclusivamente para esa noche, la de los Globos de Oro y la de Cannes”, explica en una suite de un hotel de Beverly Hills la directora internacional de comunicaciones de la firma de joyería H.Stern, Andréa Hansen.
Un año más, como lleva haciéndolo desde hace un decenio y al igual que colegas de todo el mundo, esta brasileña se ha desplazado hasta Los Angeles para captar celebridades que luzcan las obras de esta firma con sede en Río de Janeiro, que desde 1945 adorna varios de los cuellos, orejas y dedos más cautivadores del orbe.
Rodeada de piezas a cual más brillante y tentadora, Hansen indica que la competencia es feroz para lograr “el apoyo de las celebridades” que se conviertan en abanderadas del producto. Nombres como los de Angelina Jolie, Catherine Z. Jones y Drew Barrymore figuran en el imaginario museo de trofeos de H.Stern, cuyas joyas también han añadido brillo a la anatomía de latinas como Salma Hayek, Jessica Alba y Eva Longoria.
Terra/EFE





