Cobertura exclusiva
Vimos pasar a Gael García muy cerca, sonriente, contento, orgulloso… Y orgullosos nosotros los hispanos que le veíamos recibir el aprecio y reconocimiento de los medios de prensa norteamericanos, como si fuera uno de los suyos.
Ese momento de emoción se prolongó con el arribo señorial de la mexicana Adriana Barraza, nominada a la mejor actriz. El anfitrión de la alfombra roja le invitó a la tarima y sus palabras no pudieron ser más halagadoras y sinceras: “Yo no creía que Usted fuera una actriz. Su actuación fue tan real que pensé que habían seleccionado a alguien de la calle para desempeñar semejante papel”.
Por su parte Penélope Cruz deslumbró, no solamente por su precioso atuendo sino por su derroche de simpatía. Aunque un poco afónica no tuvo reparos para responder a casi todos los medios de prensa que solicitaron su presencia.
Guillermo del Toro fue otro que, como de costumbre nos hizo quedar muy bien. Se acercó sonriente a nuestro lugar, nos saludó y si hubiera tenido tiempo hasta se hubiera sentado al lado nuestro. Es un gran director, un gran profesional, un gran caballero, pero ante todo un gran ser humano.
Terra / Fredy Wiles


