Recibió Eduardo Santamarina la presea 'Luminaria de Oro'
Subrayó que entre sus planes está cumplir en orden sus deseos: El matrimonio con Susana y luego buscar una hija. "Quisiera tener una niña, pero está en Dios, por lo pronto, tanto Susana como yo celebramos el exceso de trabajo que tenemos".
Indicó que esa saturación de trabajo es la telenovela y su papel en el musical "Aventurera" los fines de semana.
Advirtió que no le da miedo ser etiquetado por el personaje de "Juan Querendón" porque como Eduardo Santamarina no podría ser un "gigoló", pues el ser como "Juan" es un don de la naturaleza, del cual él carece.
Explicó que pasará Semana Santa en compañía de sus hijos, quienes llevan una larga estancia en Miami:
"Para mi es complicado porque los veo menos, aunque no he perdido contacto con ellos. Me alegró de que estén bien y más seguros en la Unión Americana", explicó a los medios de comunicación.
Por último mencionó que en sus manos está el romper con la etiqueta de "Juan Queredón", por lo que prometió que para el final de la telenovela dejará atrás todo aquello que pudiera traer a la memoria a ese personaje.
Eduardo Santamarina, postrado de rodillas, descubrió por fin las huellas de sus manos en un pasillo del Paseo de las Luminarias, luego de 10 años de que las plasmó, por lo que se disculpó de que las manos en bronce están más pequeñas que las que hoy tiene.
Terra/Notimex

(Mezcalent.com)






