K-Paz teme por su seguridad
La agrupación duranguense contrató una empresa de vigilancia para su gira internacional.
El precio de la fama y el éxito en el mundo grupero, de banda, norteño o duranguense expone a los grupos a situaciones de alto riesgo durante sus actuaciones en bailes y giras tanto nacionales como internacionales, como en el caso de K-Paz de la Sierra en su paso por el país centroamericano de Guatemala.
Así lo consideraron los mismos vocalistas, cabezas del grupo duranguense, al recordar la gira del año pasado que compararon con la que actualmente emprenden y que tendrá fin el próximo domingo, luego de cumplir seis fechas por esta nación.
La gira de la agrupación renovada, una de las más exitosas en este género, en su afán de marcar los lugares donde ha tenido éxito rotundo, inició sus presentaciones por una nación con problemas sociales, por lo que contrató una empresa de vigilancia, no sólo de la policía guatemalteca sino incluso de soldados.
Así, inició esta aventura, primero en un recorrido por la ciudad de la Antigua Guatemala, a casi hora y media de la capital, donde las primeras expectativas de los medios de comunicación que acompañaron a K-Paz de la Sierra, aun no sabían lo que les deparaba, luego de su primer visita el año pasado.
En La Antigua todo salió como la agrupación lo esperaba, especialmente Paulo Sergio Gómez Sánchez, dueño y líder absoluto, quien no sólo convivió con los lugareños, sino hasta uso un carrito para invitarles de propia mano un helado a uno que otro que se acercó por curiosidad. No sólo los integrantes de la agrupación, Humberto Durán, Luis Javier Díaz, Yahir Cecilio Loredo, Miguel Rocha, Fernando del Valle, Luís Gerardo García, Edgar Delgado y Luis Guadarrama, sino también los representantes de los medios tuvieron que soportar viajes de más de cinco horas por parajes inhóspitos de la sierra guatemalteca.
Con la zozobra de cualquier accidente automovilístico, con el temor de algún ataque de la guerrilla guatemalteca o simplemente ser presa de los salteadores de caminos, y aunado a esto el nulo servicio de telefonía celular, tanto músicos como reporteros, camarógrafos y asistentes prefirieron distraer sus mentes en otras cosas.
El precio por la fama y el éxito es muy riesgoso para todos los artistas, en especial para los de género regional mexicano, que de forma habitual emprenden extensas giras tanto por México como por el extranjero.
Terra.com/Notimex

(Disa, Latin)










