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¿Con esta me despido¿, gritó Pepe en el ¿intro¿ de ¿Son las dos de la mañana¿. Los aplausos no se hicieron esperar, el público quería más, y nuevamente de pie y con porras y aplausos regresaron al cantante al escenario. ¿Ay que irnos a dormir, ya es hora¿, dijo el cantante con una sonrisa de oreja a oreja. Llegó el turno de ¿Árboles de la barranca¿ y ¿Puño de tierra¿, tema con el que finalizó el concierto.
Con la bandera de México a sus espaldas, el renombrado cantautor mexicano se retiró del escenario diciendo: ¿¡Puro Los Angeles!, ¡Puro California!, los quiero mucho, muchas gracias".
La claridad del sonido del grupo, del mariachi y de la banda sinaloense fue sublime. Pepe Aguilar hizo gala en vivo de lo demostrado ya en el estudio: la construcción de buenas melodías. En la dosis justa y precisa, Pepe puede resultar el antídoto para la soledad o el trapo caliente para el desamor, o la voz que repite aquellos sentimientos que hacen padecer a nuestra alma. Pepe Aguilar es en el fondo un hombre sencillo, perseverante y luchador, entregado al arte de hacer música que se ha ganado lo que tiene por méritos propios y gracias al apoyo de un público fiel al que él nunca ha decepcionado con sus canciones, para muchos de nosotros Pepe es, seguro, una parte de la banda sonora de nuestras vidas.
En definitiva, Pepe Aguilar tiene una precisión en los acentos y en la música, y esta precisión le da fuerza en el escenario y hace que uno lo voltee a ver, y no vea a nadie más. Él es quien dirige todo lo que está alrededor, él marca esa fuerza en el escenario, y eso es¿ ¡Maravilloso!
Terra.com/Patti Reyes