El abandono de Amaia Montero como cantante
de La Oreja de Van Gogh es sin duda una de las noticias del año en el mundo de la música en español y convierte en incierto el futuro de uno de los grupos más exitosos de los últimos tiempos, una situación que ya han vivido muchas otras bandas.
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Los cuatro integrantes de La Oreja de Van Gogh se enfrentan a una difícil tesitura que deja en el público una sensación de "déjà vu", ante lo que bien podría llamarse el "síndrome Olé-Olé", por nombrar a una banda cuya trayectoria quedó marcada por la búsqueda continúa de una cantante tras la marcha de Marta Sánchez.
Xabier San Martín, Pablo Benegas, Haritz Garde y Álvaro Fuentes anunciaron el lunes la marcha de Amaia Montero, tras once años de carrera y seis millones de discos vendidos y con un álbum a punto de entrar en su fase de grabación.
La falsa noticia de la llegada al grupo de la mexicana Paulina Rubio, que anunció una radio, hubiera convertido el destino de estos vascos en uno de los más rocambolescos jamás recordados, similar a los rumores que en los últimos años situaban a George Michael o a Robbie Williams al frente de los legendarios Queen.
Pero la imbatible presencia de un fallecido Freddie Mercury es demasiado poderosa como para que una estrella consagrada se enfrente a ella, algo similar a lo que le ocurrió a la banda de rock australiano INXS, que encontró en vocalistas temporales -entre ellos Terence Trent D'Arby- una solución que se prolongó durante años a la muerte en 1997 de su cantante, Michael Hutchence.
Terra/EFE



