Las víctimas recientes de la violencia contra intérpretes "gruperos" en México le cantaban al amor y al abandono, nada de drogas y armas. Pero aunque los homicidios de cantantes de "narco-corridos" a principios de año llamaron la atención, los nuevos ataques generan temor en el mundo de la música en el país.
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"¿Qué puedo decir?. Estamos consternados por esto. Quiero decir, todos estamos en el mismo barco", expresó Javier Díaz, representante de Los Tucanes del Norte, un grupo popular que a menudo posa con rifles de asalto para promover sus canciones y sus videos con escenas de violencia.
Ninguna de las víctimas recientes abordaba el asunto de las drogas en sus baladas, aunque Gómez al parecer había sido amenazado de muerte para que no se presentara en la capital del estado occidental de Michoacán, una región afectada por el narcotráfico donde fue torturado y estrangulado el domingo.
Existe el temor de que algunos cantantes, tengan o no cualquier vínculo con los cárteles de las drogas, sean "adoptados" por las bandas del narcotráfico, que han presentado en internet videos en que torturan y ejecutan a adversarios al tiempo que se escuchan canciones populares.
"Esto preocupa a la gente, porque cuando se va a un concierto nunca se sabe qué va a pasar, si alguien puede resultar herido", dijo Pablo Zuack, coordinador de prensa de Bandamax, un canal de la televisión de renta especializado en la música norteña mexicana. "Cuando se entrevista a un artista, nunca se sabe si será la última noticia sobre él".
Elijah Wald, autor del libro "Narcocorrido", dijo que los temores de los músicos tienen justificación.
"Hace poco secuestraron y asesinaron a una importante estrella internacional que viajaban con guardaespaldas", señaló. "Ese es un mensaje muy claro: 'Podemos atrapar a cualquiera'".
Terra/AP