Alida Juliani Madrid, 5 abr (EFE)- El estadounidense John M. Lane, conocido como "El pollito de California" y quien un día abandonó su país para aprender el arte del flamenco, culmina su sueño con la publicación de "Entre dos mundos", un trabajo con influencias de Paco de Lucía y Camarón de la Isla.

Sentado frente a su reciente "disco-libro", en el que reúne las mejores canciones de sus "muy luchados" tres álbumes, "el pollito" repasa, en una entrevista con Efe, una vida repleta de anécdotas, durante la que ha tenido oportunidad de codearse con los más grandes.
"Llegué a España por el año 70 para conocer el flamenco y viví con los gitanos de las cuevas del Sacromonte en Granada", explica el músico con un acento a medio camino entre su California natal y el sur de España.
Aficionado al sonido de la guitarra y al folclore popular americano, Jonh M. Lane tuvo su primer contacto con el flamenco a través de los discos de Sabicas y del guitarrista Carlos Montoya que se escuchaban en Estados Unidos.
"El flamenco tiene un sonido mágico que me atrapó. La guitarra flamenca me atrajo al instante y tuve claro que yo quería aprender a tocar de esa manera", indica.
Una vez en España, y tras su paso por las cuevas de Sacromonte, "el pollito", conocido así por la primera canción que cantó en público, titulada "Pollito que piaba", viajó hasta Madrid, donde tuvo la oportunidad de contactar con algunos de los grandes del cante y de la guitarra española como Camarón o Paco de Lucía.
"Algunos viernes nos juntábamos a cenar un grupo con Paco de Lucía y luego, si tenía actuación, de vez en cuando venían a verme", evoca Lane.
Por eso sonríe cuando recuerda que en una de esas actuaciones De Lucía le cambió la guitarra por "un par de sifones" justo antes de salir al escenario.
"Me la devolvió -dice entre risas-, pero aquello hizo que la gente pensara que si Paco tenía la confianza para bromear así conmigo, yo debía ser alguien importante, y esa noche el concierto fue un gran éxito".
El contacto con Paco de Lucía le permitió también conocer a quien considera "un genio" del flamenco, Camarón de la Isla.
"Para mí fue un privilegio poder hacerle de palmero en una grabación en la que me tocó también hacer coros. Como no era profesional, empecé a decir lo primero que me pasaba por la cabeza y Camarón terminó dándome con la zapatilla en la cabeza muerto de risa", detalla.
Vendedor de galletas en su viaje de Granada a Madrid, estudiante de Filología Hispánica, profesor "frustrado" de inglés para niños, el "pollito" ha ejercido de casi todo con el único objetivo de poder dedicarse cien por cien al arte.
"Decidí estudiar una carrera para tener un trabajo fijo, estable, pero dar clase a los niños fue un infierno y al año lo dejé para dedicarme por completo a la música", agrega.
Mientras tanto, Jonh M. Lane, a lo largo de 15 años, fue anotando poco a poco en un cuaderno todas sus experiencias "para la posteridad", con la ilusión de que alguna vez pudieran ser publicadas.
"La gente que me conocía me animaba a escribir mi historia y así lo he ido haciendo. Cuando tuve la oportunidad de grabar mis discos dejé la idea del libro un poco apartada. Ahora el sueño se ha hecho realidad", dice.
"Entre dos mundos" intercala esas "historias" con las letras y partituras de las mejores canciones del guitarrista en español y en inglés.
La editorial Amargor publica este disco-libro cargado de "música para el pueblo".
"Cuando se trata de flamenco, como es una soleá, una alegría, un fandango, un tango, la base musical es la tradicional, pero la letra es mía", explica Lane refiriéndose a las canciones seleccionadas para el álbum.
"En el caso de las rumbas compongo la letra y la música. Hay temas que son completamente míos", precisa.
Con el mundo, la vida, los sentimientos y el amor como base de sus temas, "el pollito" dedica un espacio en su recopilatorio para sus raíces.
"En inglés he grabado blues tradicional, y baladas", indica.
Reconvertido actualmente en comentarista radiofónico y crítico de cine aficionado en una emisora española, Jonh M. Lane, "el pollito de California", alcanzó su sueño de juventud.
"Sólo me quedaba este libro, y ahora mismo lo estoy poniendo fino y también fin", escribe en una de sus páginas. EFE ajs/me/ik
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