
Para este grupo de amigos todavía existen retos por lograr, sobre todo, seguir llevando su música a rincones en los que aún no son tan conocidos, como algunos lugares de Europa, ya que, según reconoció Calleros, la banda todavía se emociona antes de subir a cada escenario.
"Siempre hay nervios, pero más emoción y alegría de ver el lugar lleno", comentó.
"Queremos que conozcan a este grupo mexicano con sabor latino y llevar a todas partes lo que sentimos y lo que pensamos, para nosotros es muy emocionante", añadió González, que admitió que muchas de las historias de sus canciones son, por una parte autobiográficas, y por otra, fruto de la relación con su público.
"Tenemos mucho contacto con la gente; por ejemplo, en España sería imposible quedarnos en el hotel, nos gusta tomar el pulso a la gente", manifestó el músico.
"Somos como trovadores, robamos sus historias y las convertimos en canciones", agregó.
¿Y cómo se presenta el futuro para una banda que lo ha conseguido todo en la industria de la música?
"Queremos seguir creando, esta banda tiene mucha tela que cortar aún", afirmó González.
"Sería increíble ser los Rolling Stones de Latinoamérica en cuanto a años de carrera y credibilidad, pero tenemos claro que el día que esto se acabe lo dejaremos en la cima".
"No queremos vivir un proceso decadente de bajada", declaró el batería. "Hay que tener pelotas y decir 'hasta aquí llegó la cosa'".
Terra/EFE