En el que hubiera sido su 35 cumpleaños de no tener lugar su secuestro y asesinato hace seis meses, el cantante grupero mexicano Sergio Gómez fue honrado hoy una populosa misa en la Basílica de Guadalupe capitalina, por cientos de fans y sus compañeros músicos de K-Paz de la Sierra.
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La llegada de sus compañeros de grupo al templo desató la euforia de los cientos de fans allí congregados y propició una avalancha de los medios de comunicación, que apenas dejó avanzar a los músicos.
"El vídeo que grabamos ayer, el que quería hacer ("Un buen perdedor"), se lo dedicamos, apresuramos las cosas para que ese fuese su regalo, dormimos dos horas pero no nos importó", dijo Juan Gómez, hermano del fallecido que ahora abandera a K-Paz.
La escena se desarrolló a las puertas de la basílica, el corazón religioso del país, donde se venera a la virgen de Guadalupe, una de las imágenes a la que más cariño profesan los mexicanos.
Los músicos de K-Paz hicieron una ofrenda floral en recuerdo de su líder, que había llevado el grupo por tres encarnaciones del mismo y lo había colocado en lo más alto de la popular música de banda con éxitos como "Mi credo".
En la misa, el sacerdote recordó que la muerte del cantante fue similar a la que sufren muchos inocentes a cuenta de la ola de violencia que sufre México desde 2006, por la ofensiva del crimen organizado.
Un año antes de la muerte de Sergio Gómez había caído bajo las balas de presuntos sicarios otro ídolo del género norteño, "El Gallo de Oro", Valentín Elizalde.
Al asesinato del cantante de K-Paz siguieron los de varios gruperos más, lo que llevó a las bandas a reforzar su seguridad y motivó la cancelación de algunos conciertos.
Los famosos Tigres del Norte, emblema de la música norteña y los 'narcocorridos' cancelaron recientemente una actuación que iba a tener lugar en Tijuana, una de las ciudades más castigadas por los cárteles.
También en el norte, la inseguridad en Ciudad Juárez ha tirado por tierra el ocio, ya que bares y locales de esparcimiento cierran sus puertas y los ciudadanos eligen quedarse en casa ante los 'narcomensajes' que prometen muerte, reportan los medios locales.
Terra/EFE