
El piano también supuso un instrumento de escape en una época que el propio "Charly" recuerda como angustiante y detonante de una enfermedad (vitiligo) que le dejó blanca parte de su cara.
"¿Por qué tengo el bigote bicolor? Porque mamá y papá se fueron muy lejos, los extrañé mucho y me salió el bigote así. No fue un antojo, fue el extrañar. Tenía dos años y 32 mucamas", dijo alguna vez al recordar un viaje a Europa de sus padres que le provocó trastornos nerviosos.
Su virtuosismo con el piano llevó a Carlos y a Carmen a imaginar un futuro de concertista para su hijo, que en 1964 se topó con los Beatles y con quien sería su ídolo máximo, John Lennon.
En el aula de música de su escuela conoció a Carlos Alberto Mestre (Nito Mestre), con quien daría vida a Sui Generis, un grupo que con el tiempo se convertiría en el más popular del rock argentino.
Charly García supo después integrar otros grupos, como Porsuigieco y La Máquina de Hacer Pájaros, aunque el "sumun" de su talento, según los entendidos, llegó con Serú Girán, una banda que reunía a los mejores músicos de la época y que llegó a ser definida como "los Beatles argentinos".
El compositor de "Yendo de la cama al living", "Los dinosaurios" y "No voy en tren", entre otros, comenzó su etapa como solista en 1982 y desde entonces alternó épocas de gran éxito con otras en las que se convirtió en noticia más por sus escándalos y adicciones que por su música.
Abandono de recitales rompiendo instrumentos por la mala calidad del sonido, retrasos en sus conciertos o agresiones a periodistas y fotógrafos se han convertido en los últimos tiempos en moneda corriente en la vida del creador del eslogan "Say no more".
Quienes ya no le soportan afirman que sus extravagancias y sus excesos han pasado factura no sólo a su salud sino también a su música.
Quienes le aman y le justifican todo no se cansan de elogiar su inigualable talento y rezan para que el del sábado no haya sido su último concierto.
Terra/EFE