BUSCA
ESPAÑA-MUSICA 

Majestuoso y lírico René Aubry en festival Español Mar de Músicas

14/7/2008 - 02:50(GMT)

Belén Palanco Cartagena (España), 14 jul (EFE)- A la luz de las candelas el compositor francés René Aubry, junto con sus seis músicos, iluminó con sus ritmos llenos de fantasía a unas decenas de privilegiados en el concierto que ofreció en la medianoche de hoy en la Catedral Vieja cartagenera.

Historia continua abajo

Con suavidad de nubes, las yemas de los dedos de Aubry se deslizaron sobre las cuerdas de una guitarra flamenca de color avellana interpretando "Sirtaki a Helsinki" para despertar los primeros acordes de un espectáculo inolvidable en el Festival de La Mar de Músicas de Cartagena (Murcia)en el sureste español.

Lirismo de cuerdas, vientos y percusiones en una noche en la que la brisa jugaba con las llamas de las candelas y las antorchas encendidas que proyectaban sombras suaves a un auditorio muy especial: el interior de una catedral en ruinas que data del primer periodo del Medievo.

Y las manos de los músicos escribieron cuentos con sus instrumentos entre las piedras polvorientas de ese templo que fuese destruido durante la Guerra Civil española y que ahora que está integrado en el recién inaugurado Museo-Teatro Romano.

El espectáculo se convirtió así en un recital de poemas a modo de melodías del último disco de este músico galo, "Play Time" -18 temas en total-, en el que el vacío de la edificación se llenó y la nada se hizo todo.

Rigor y disciplina abanderaron los intérpretes para dejar que la intuición escuchase el caminar de su sensibilidad, mientras el público estupefacto se embriagaba con temas como las majestuosas "Memoires" y "Après la pluie".

En las que las cuerdas de las guitarras en su recorrido musical emanaban un tintineo de alegría en un concierto inmerso en un estado de fantasmagoría nocturna y que se celebró bajo un cielo en el que densas nubes navegaban y hacían de tejado de las ruinas catedralicias.

La guitarra y el doble bajo perdieron en ciertos instantes su condición de nobles cuerdas y sus cajas se convirtieron en instrumento de percusión en pasajes breves que invitaban a que los ojos se cerrasen y mirasen hacia el interior, en su búsqueda del origen del primer sonido.

Profundo concierto fue el que Aubry (Epinal, Francia, 1956) ofreció en la parte más elevada del casco histórico de la ciudad que los romanos bajo el imperio de Augusto bautizasen como Carthago Nova.

El compositor hizo junto con sus músicos -Marco Quesada, Stefano Genovese, Daniel Beaussier, Marc Buronfosse, Antoine Banville y Jean-Marc Ladet- que los instrumentos que antes del espectáculo eran inanimados se rindiesen ante estos hombres con oídos de sabios habitantes del silencio del desierto y les otorgaran vida.

Melodías arrancadas de la Antigüedad, que mezcladas en una sucesión de vocales y pronunciadas por estos instrumentos ya vivificados en el transcurso de un cuento que en sus páginas se crean y recrean historias que transcurren en ese mismo momento o que narran las de antaño.

Las letras de esas melodías sin letra, de este autor galo, son sonoridades que se depositan en la memoria del escuchador, mientras éste metafóricamente se monta en un tiovivo en el que el tema "Quintete" le sigue al de "Rose" y después al de "Steppe" y así hasta que el final del billete.

Y, entonces, el tiovivo da paso a la cajita de música en el que la bailarina se atusa el tutú para bailar los compases de "Blue Lady", mientras las notas de agua burbujean a modo de haikus y sus versos sin consonantes se eterizan ante lo que no se ve, su lado espiritual.

El concierto fue metafísica con notas danzantes, en el que Abruy y sus músicos tocaron con calado en una aparente demostración de ejecución sencilla y en un ambiente matizado por el aroma de la resina de incienso que se quemaba ante la luz cálida de velones rojos.

Y, entre tanto, el templo mostraba sus ventanales con vidrieras ausentes en el que los sonidos eclécticos de músicas del mundo invitaban a entrar en comunión con el reino de la imaginación.

En el cual, los músicos, a pesar de su aparente quietud sobre el escenario, viajaban en una barca de madera de baobab río abajo, donde la realidad era lo imaginado que cobraba el don de la existencia.

René Aubry demostró que es un rapsoda con manos creadoras de notas metafóricas que pintadas en papel de arroz japonés hacen visionar un cuento inmortal y oral que parte de su imaginario, donde el rocío madruga en cada amanecer. EFE bp/cg (Con fotografía)

Terra/EFE

Artistas: Alejandro Fernandez | Alejandro Sanz | Belanova | Beyoncé | Belinda | Bon Jovi | Britney Spears | Calle 13 | Chayanne | Daddy Yankee | Don Omar | Elvis Crespo | Enrique Iglesias | Franco de Vita | Gloria Trevi | Jennifer Lopez | Juan Luis Guerra | Lenny Kravitz | Ninel Conde | Pablo Montero | RBD | Ricky Martin | Shakira | Wisin y Yandel