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Sir Ben Kingsley ha interpretado muchos roles en muchos disfraces, desde un contador de libros judío hasta un coronel iraní, pasando por el Mahatma Gandhi, y por un brutal gángster británico --tal vez el mejor desde el interpretado por Bob Hoskins en "The Long Good Friday".
Pero el actor ha querido eliminar toda clase de disfraces y mostrarse totalmente vulnerable a fin de hacer el papel del profesor y crítico de arte David Kepesh, quien se enamora, y se destruye, en la película "Elegy", adaptación de la novela del escritor Philip Roth "The Dying Man".
El pidió interpretar a Kepesh, de 62 años de edad, en su propia voz, con su clásico acento británico, aunque cuando lo desea también puede hablar como un norteamericano típico, tal como lo demostró en una deliciosa y siniestra comedia, "You Kill Me", donde reiteraba el papel de un asesino a sueldo, como en la memorable "Sexy Beast", pero ambientada no en Londres y en el sur de España, sino en Buffalo, Nueva York, y en San Francisco.
Kingsley, de 64 años de edad, eligió ropas que tanto David Kepesh como él pudiesen lucir.
"Quería sentir que no había lugar donde ocultarse. Se trataba de ir eliminando capas, en lugar de añadirlas", dijo Kingsley en una entrevista reciente.
En la película, Kingsley hace el papel de un carismático profesor muy seguro de sí mismo, quien siempre ha tratado de eludir compromisos en sus relaciones sentimentales. Hasta que un día, toda su seguridad se derrumba cuando conoce a la estudiante de 24 años Consuela Castillo, interpretada por Penélope Cruz. A través de los celos, la obsesión, el amor, el miedo, la pasión y la muerte, los actores muestran una vulnerabilidad que dejó a la directora española Isabel Coixet al borde de las lágrimas durante la filmación.
Kingsley elogia a Coixet y a su "cámara tan escrutadora" pues permitió a los actores sentirse seguros. Coixet, que ha hecho previamente dos excelentes filmes, "My Life Without Me", protagonizada por Sarah Polley y "The Secret Life of Words", con Tim Robbins, filmó "Elegy" con la ayuda del director de fotografía Jean-Claude Larrieu.
"Entre las palabras 'acción' y 'corte', estábamos en un espacio muy protegido en el cual nos sentíamos realmente vulnerables", dijo Kingsley. "Hubo momentos muy gratificantes, como cuando (Croixet) emergía desde detrás de las cámaras, con el rostro cubierto de lágrimas, diciendo en una voz muy baja, 'No deseo hacer otra toma'".
Entre tanto, Kingsley dijo que sentía "un cosquilleo de felicidad" cuando logró atrapar el caracter de Kepesh en una crucial scena.
"Yo sé lo que le ocurre. El está aterrado por la intimidad y piensa, 'Si doy un paso más, moriré en los brazos de ella'. !Ahí logré atrapar al personaje!'" dice Kingsley.
Kepesh está contemplando su propio abismo, "Con dos vasos de brandy y una bella muchacha", dijo Kingsley riendo. "El ha eludido la muerte gracias a todas esas relaciones íntimas. Pero para él, comprometerse realmente es comprometerse con la muerte".
"Y en un sentido, bastante bello, creo que es cierto. Cuando usted realmente ve a alguien con quien le encantaría pasar el resto de su vida, debe tener en cuenta que el fin de la travesía es la muerte", dijo. "Por lo tanto, en cierto sentido, usted está contemplando su propia muerte".
Kingsley es acompañado por un impresionante elenco en "Elegy".
Consuela, interpretada por Penélope Cruz, es una joven mujer que comienza a descubrir el poder de su propia belleza pero que no advierte que su fortaleza puede hacerla aparecer como un ser emocionalmente impenetrable.
Dennis Hopper hace el papel de George O'Hearn, el amigo íntimo de Kepesh. O'Hearn es un poeta y camarada en relaciones extramaritales que ofrece una voz exterior a lo que es en gran parte un sucinto monólogo en la novela de Roth. Es O'Hearn quien informa a Kepesh que "las mujeres bellas tienen la cualidad de ser invisibles".
Peter Sarsgaard hace el papel de hijo de Kepesh, que desprecia a su padre por haber abandonado a su familia, pero que busca con desesperación sus consejos cuando él también comete una infidelidad. Patricia Clarkson interpreta a la amiga y ocasional compañera de lecho de Kepesh.
Kingsley está constantemente trabajando. En los últimos meses, ha aparecido en las películas "The Wackness", en "The Love Guru", y en "Transsiberian". Y está participando en el rodaje de la próxima película de Martin Scorsese, "Shutter Island".
El dice que siempre se entrega a los roles que interpreta, pero con frecuencia depende más de la empatía que de su experiencia personal.
"Hice un filme que se llama `Sexy Beast'", señala con modestia, al mencionar su interpretación de un malévolo gángster que para algunos supera con creces su papel en "Ghandi". "Y la furia que aparece en ese filme me pertenece. Eso no se puede inventar".
Y aunque ha hecho toda clase de roles, el hilo conductor sigue siendo William Shakespeare. Para Kingsley, ese dramaturgo es "mi mágica piedra de toque", y un marco de referencia siempre presente en su imaginación.
"La mitología británica es penosa", dijo Kingsley, "pero podemos ingresar en el mundo de Shakespeare y gracias al milagro de su lenguaje, ver cómo era la antigua Gran Bretaña".
Kingsley dijo que uno de los papeles que le gustaría interpretar es el de Napoleón Bonaparte, pero en el exilio. Sería otro estudio de un personaje iniciando una travesía hacia la desesperación.
"Me fascina ver cómo desaparece la grandeza, cómo los hombres se dejan ir. Kepesh va abandonando toda su existencia tan bien estructurada, y eso lo demuele", dijo. "Lo que me seduce es el transcurso del tiempo, la forma en que un hombre va cambiando".
Terra/AP