Antonio Sánchez Solís Salzburgo, 28 ago (EFE)- Las calles de la ciudad de Salzburgo se han llenado de docenas de jóvenes rostros y voces de la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, que participa en el prestigioso festival que la ciudad natal de Mozart celebra cada verano.

El desembarco de los 230 integrantes del conjunto orquestal para actuar en la localidad alpina, es uno de los platos fuertes del certamen, en el que están demostrando que juventud y virtuosismo y clasicismo y diversión no están para nada reñidos.
Para los jóvenes, actuar en Salzburgo es un sueño hecho realidad.
Así lo aseguró a Efe uno de los integrantes del grupo tras asistir al ensayo de la Filarmónica de Viena. "Es lo más importante que hemos hecho, una experiencia única", explicó este joven con 10 años de vivencia con el sistema de orquestas juveniles.
Respecto a la responsabilidad por actuar en una plaza musical tan importantes como Salzburgo, en el mismo escenario que orquestas como la Filarmónica de Viena, Einmarie, contrabajista de la Simón Bolívar aseguró que "no hay nervios" ya que han ensayado mucho.
Por su parte, Laura Osuna, violinista de la orquesta con más de trece años en el sistema de orquestas juveniles, destacó el cariño del público austríaco, que dedicó a los jóvenes una calurosa ovación en pie, en el recital de ayer con el que los venezolanos abrieron su participación en Salzburgo.
Pero si las calles de Salzburgo se han llenado con las voces y risas de los jóvenes, los escenarios de esta capital musical están rebosando con su música.
Su ejecución ayer de la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky fue recibida por la prensa austríaca afirmando que en la Simón Bolívar "se encuentran una admirable precisión técnica con una pasional y abnegada ganas de interpretar".
Para hoy, los muchachos de la joven orquesta tenían reservada una sorpresa que no ha dejado indiferente al exigente público local.
En el "Mozarteum", la institución que analiza y preserva la esencia del genial compositor austríaco, actuaron hoy a las 17.00 horas (15.00 GMT) seis "emsembles" distintas asociadas a la orquesta principal.
El resultado fue un recital memorable de más de cinco horas de duración que acabó llenado la prestigiosa "Grosser Saal" de ritmos de jazz, sonidos latinos y música latinoamericana.
Como no podías ser de otra forma en esta "casa" de Mozart, los jóvenes músicos abrieron el fuego con varias piezas del "Don Giovanni" y "Las bodas de Fígaro". Les siguieron en el programa fragmentos de Beethoven y Brahms, en lo que parecía un recital clásico acorde con el escenario que lo acogía.
Entonces, la cálida ovación que el público dedicó al conjunto de cuerda "Simón Bolívar String Quartet" fue correspondido por sus integrantes con un "bis".
El tango "La cumparsita" fue la pieza elegida y el inicio de una espiral ascendente de ritmos cada vez más cálidos.
"Libertango", de Piazzolla; "I remenber Clifford", del saxofonista Benny Golson, dieron paso a temas netamente iberoamericanos.
Así, el "Vals peruano" del maestro Crespo; la "Garota de Ipanema"; "un quitapesares" venezolano; y una versión de "La cumparsita" para instrumentos de viento, se dejaron oír en la sala, para sorpresa y entusiasmo de un público que pocas veces ha tenido ocasión de escuchar esos temas en un festival clásico.
Los espectadores respondieron a los guiños de complicidad de los jóvenes artistas, que montaron una fiesta de buena música, buen humor y excelente ejecución.
Pero tras cinco horas de recital, los músicos aún tenían reservada muchas sorpresas. La "Ensemble Atalaya" llenó el escenario de congas, timbales, bongos y maracas y se lanzó con un repertorio de ritmos venezolanos que arrancó no sólo los aplausos, sino también las palmas de los asistentes.
Desde el palco, Gustavo Dudamel, director de la Simón Bolívar, disfrutó de las evoluciones de sus pupilos, que mañana cierran su presencia en el Festival de Salzburgo con una actuación en el escenario principal del certamen, donde interpretaran "Cuadros de una exposición", de Modest Mussorgsky y obras de Beethoven. EFE as/jip (con fotografías)
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