
Desde entonces ya se hablaba de un anuncio formal sobre la ruptura para finales de noviembre, una vez que concluyera el "Sticky and Sweet Tour", la gira mundial de la cantante a raíz de la publicación de su disco "Hard Candy", el undécimo álbum de estudio en su carrera.
Semanas después irrumpió un tercer vértice en el triángulo amoroso: la estrella dominicana de los Yankees de béisbol, Alex Rodríguez, quien según la revista US Weekly visitaba por las noches a la artista en su apartamento de Nueva York.
Días después llegó la noticia de la separación de Rodríguez y su esposa, Cynthia, de quien se dijo que podría tener un romance con el músico Lenny Kravitz.
Madonna volvía a hacerse la sueca. "Mi esposo y yo no planeamos divorciarnos", dijo en un comunicado. "No tengo ningún tipo de relación romántica con Alex Rodríguez. No tengo nada que ver con la situación de su matrimonio", agregó.
Rosenberg dio algún detalle más: "Ambos tienen el mismo mánager, Guy Oseary. Se han visto. Se conocen y Madonna llevó a sus hijos a un partido de los Yankees. No hay más que comentar más allá de eso".
Todo parecía ir sobre ruedas durante la fiesta del 50 cumpleaños de la artista, organizada en agosto por Ritchie en Londres. "El deseo de mi mujer por ser creativa parece no tener fin; lo encuentro tonificante e interesante", dijo el director.
Sin embargo, para entonces los tabloides británicos ya se habían hecho eco del rumor por el que Madonna habría contactado con la abogada de divorcios más temida del país, Fiona Shackleton, conocida como "la magnolia de hierro", quien representó al príncipe Carlos de Inglaterra en su divorcio de Diana de Gales.
Meses después, parece que los desacuerdos entre la pareja han resultado insalvables. Los medios apuntan a las diferencias sobre el tiempo que Madonna y Ritchie dedican a sus respectivas carreras y, también, al deseo de la cantante de adoptar otro niño (la pareja tiene un hijo adoptado, David Banda, de 3 años, nacido en Malaui).
Madonna empieza una nueva vida, tanto en lo personal como en lo profesional, ya que después de que acabe su actual gira, abandonará la discográfica Warner Music por la promotora Live Nation Inc, cuyo contrato le asegura unos 120 millones de dólares por diez años.
El juego del ratón y el gato que han mantenido la artista y su entorno con los medios, por el momento, ha terminado.
Ya nos lo avisó una inocente Madonna en 1992, durante una surrealista entrevista con el dúo cómico español Martes y Trece, que le preguntaron: "¿Prometes decir siempre la verdad?". A lo que contestó: "No".
Terra/EFE