Por el horizonte del rock cantado en español bandas van y bandas vienen, muchas ya suenan y otras apenas provocan, pero la mayoría venida del sur del continente trata de hacer su luchita para ganarse el regreso y volver a girar por estas tierras lejanas que rematan sus sueños y visten de luz sus distantes geografías.
Muchos lo intentan, pero pocos se ganan un lugar en la memoria que el cuerpo y la lengua no olvidan jamás. Los Piojos son de esa extraña extirpe que comunica su música en todas partes con la misma intensidad, entregándose al público como si fuera el mismo que los ve en el extremo sur, cuando está ante una fauna distinta que habita en el norte y apenas y los conoce.
Tal vez el contagio inmediato de sus cadencias campechanas, el carisma y el buen quehacer musical de los integrantes de la banda, y la provocadora estampa de sus letras, sea el secreto que con una lista de 5 discos editados (en Argentina, México y algunos en Estados Unidos) los coloca en la antesala de algo grande.
Chactuchac, Ay Ay Ay, 3er Arco, Azul, Ritual (grabado en directo con la crema "pioja") y "Verde Paisaje del Infierno" vaya que suenan. Una breve gira ente este 2002 los coloca en posición de repetir la dósis muy pronto ya avanzado el año y lograr milagros a corto plazo.
Si tratamos de definir el estilo que maneja la banda de El Palomar (Buenos Aires, Argentina), la tarea es materialmente imposible, porque el espíritu de su música es rico en variaciones y sumamente reconfortante en cuanto a la lírica.
Se pasean entre el tango, el blues, el rock, el candombe, la murga, el jazz, el valz y algunos otros vientos, vistiendo las canciones con la metáfora rica y sensible de Andrés Ciro Martínez, vocalista y compositor de la mayor parte del material piojo.
Con catorce años en la pasarela de la música, su debut disqueril fue en 1993 con Chactuchac (editado por Del Cielito Records), una grabación definida por los insectos como un disco negro por su tapa y su destino, ya que le quedaron debiendo al técnico y al estudio, y tuvieron que pagar después con las ganancias de los subsecuentes, con cero difusión, pero que marcó el gateo inicial del quinteto.
En aquel entonces se encontraban en sus filas dos integrantes que se borraron más tarde: Lisa Di Cione (teclados), y en la co-autoría de algunos temas aparecía el mismísimo Pablo Guerra, hoy en día guitarrista de Caballeros de la Quema.
Canciones como Cancheros, Los Mocosos y Siempre Bajando parasitan el CD a toda comezón. Ay, Ay, Ay (1995 / Del Cielito Records), con una tapa rojo sangre, decorada por un trío de alimañas que muestran dentaduras feroces y rugientes azuzadas por un piojo espadachín, inicia la fructífera relación artística de los "chupasangre" con Alfredo Toth (ex-Los Gatos y G.I.T.) y el ingeniero Adrián Bilbao.
La interjección al cubo que le da nombre a la placa, marca la notable evolución del grupo que se capta a la primera con temas como: Babilonia, Muy Despacito, Arco y Angelito.
La tercera es la vencida, y el sol sale con portada amarilla para el regimiento "hemíptero" con 3er Arco (1996 / DBN - Universal). Una joya que muerde con rolas como: El Farolito, Esquina Libertad, Taxi Boy, la superfutbolera y ya clásica Maradó (con su intro en honor a Dieguito y su don para patear el balón), Don't Say Tomorrow, Muévelo y Todo Pasa, entre otras.
Con este la banda alcanza en Argentina alturas insospechadas con un poder de convocatoria multitudinario, y se convierten en figuras que salidos del barrio forman parte de la mitología popular. Azul (1998 / DBN - Universal), su cuarta dentellada, califica escaleras arriba para untarse de lujo con una portada de high art hecha por Hernán Bermúdez, al igual que los interiores del cuadernillo y su seductor poster central super piojoso.
Aquí el clán "anopluro" se desata con canciones de alto contagio como: El Balneario de los Doctores Crotos, Uoh Pa Pa Pa, Murguita, Desde Lejos No se Ve, etc, etc. Ellos quisieron azul celeste y pagaron con sudor el derecho a vestir con garbo tal tonalidad.
Con Ritual (1999 / El Farolito Discos - DLN), el quinteto le da una repasada a muchas de sus mejores picadas atrapadas en vivo en dos conciertos multitudinarios realizados en el Estadio de Obras Sanitarias, agregan un tema de Los Rolling Stones tocado en Villa Gessel y otro de Chuck Berry improvisado y sin mezcla en la consola, demostrando que tanto en disco como en vivo dominan su negocio.
Y en el 2000 Verde Paisaje del Infierno, saca una nueva camada de temas "piojeros" que pegan duro como; María y José, Globalización, Ruleta o Merecido.
La alineación 2002 presenta a Andrés Ciro Martínez (Voz, armónica, guitarra, coros y corneta sportiva), Daniel A. "Piti" Fernández (guitarra y coros), Miguel Angel "Micky" Rodríguez (bajo y coros), Gustavo Hernán Kupinski (guitarras, bandoneón y coros) y al reemplazo en las percusiones del excelente baterista Dani Buira; Sebastián "Roger" Cardero.
Son los Piojos que van del negro al rojo, del amarillo al azul, y del ritual que guarda mil colores al verde que viste de esperanza el mañana del rebaño piojo.
Terra/Octavio Hernández Díaz