Quienes son y de dónde vienen:
Nadie en esta vida empieza de ceros, por tal razón todos y cada uno los
"barrancosos" traían cola que les pisaran a partir de diferentes proyectos
o agrupaciones, pero se puede decir que "La Suciedad de las Sirvientas
Puercas" de alguna forma fue la primera flama que iluminó el camino
conceptual de La Barranca hacia un rock más libre y sin limitantes alla por
la década de los años ochenta.

Luego llegaron Federico Fong, José Manuel Aguilera (ambos de la futura LB), El Pollo y hasta Saúl.
Así pues cantante Fanatik, bajista El Pollo, y guitarrista Aguilera, optaron por representar el lado masculino de la creación, mientras que los demás a manera de guasa y chocarrería espectacular se apropiaron indumentarias netamente femeninas haciéndose llamar "La Cachetona"(Fong), "La Lagartona" (André) y "La Susan" (Saúl).
Duraron tres o cuatro tocadas, y después colorín colorado y ese cuento se dio por terminado.
Más tarde José Manuel Aguilera vuelve tras radicar un par de años en Londres y forma Sangre Asteka junto a Humberto Alvarez (ex-MCC y ex-Casino Shangai), y unido a otros tres elementos creando un sonido cautivador y energético de gran mexicanidad que editó un disco de colección en 1990 y que tuvo su punto álgido en la noche latina del S.O.B.S. en el New Music Seminar un año después en Nueva York.
En su última alineación entra Fong al bajo y se van amacizando las bases una futura banda cuando Sangre Asteka se desintegra con la salida de Alvarez que se dedica a componer música norteñosa y a la contemplación de la naturaleza.
Llega la hora de la verdad:
Vienen años de altibajos, proyectos varios, poca fortuna y necesidades de
subsistencia. Aguilera participa junto a Jaime López ("Chilanga Banda") en
un disco de gran potencial y enorme creatividad llamado "Odio Fonky"
(Opción Sónica / 1994).
Luego se une al ex-Tuxedo Moon Steven Brown y otros músicos europeos en el alucinante disco "Ninerain" (Opción Sónica / 1996). Y después trabaja junto a Fong con la primera alineación de Jaguares tras el divorcio "caifanero", y graban El Equilibrio de los Jaguares ( BMG / 1996).
Entre la talacha y el placer reunen la plata necesaria para darle vida a La Barranca y se separan de la banda de Saúl al no tener mejores perspectivas financieras ni artísticas.
Su álbum debut El Fuego de la Noche (Opción Sónica / 1996) mata de de principio a fin con un estilo refinado, sólido y prometedor, que presenta una instrumentación fantástica con la guitarra de Aguilera, el bajo de Fong y la batería del ex-Caifán Alfonso André, y la voz del propio Aguilera como un gancho extra.
Reptil, El Alacrán o la bellísima El Síndrome suenan profundo en la pradera de los tiempos futuros.
En el 97 la banda decide ir de la independencia hacia una trasnacional con su siguiente placa Tempestad (BMG), donde ya incluyen un elemento más; Jorge "Cox" Gaytán que toca el violín y otros instrumentos, pero para su mala fortuna no hay buenos vientos en la empresa para la que firman, el disco trae fuego pero poca difusión, y es un poco tardía su edición en el extranjero lo cual desangra lamentablemente un producto que tenía muy buenas composiciones.
Día Negro, La Tempestad o Perla naufragan ante un sello disquero que lejos de dejar crecer, trae la consigna de cortar cabezas rockeras que no sean rentables según sus cálculos "marketingeros".
Y resulta chistoso que esto ocurra después de que durante un lapso ganaron tanto con el susodicho género cantado en el idioma de Cantinflas.
Una rueda que rueda visionariamente en el XXI:
El último álbum de la banda se llama: La Rueda de los Tiempos (Universal
/ 2000), que según José Manuel Aguilera: "Es la respuesta a una busqueda
musical de intereses que estaban ya sugeridos en los discos anteriores,
pero que no habían sido desarrollados cabalmente".
La placa es sobeRbia y como un elixir entre más se escucha más pega y más se siente, no hay que buscar en el lo que no tiene, si no más bien dejarse llevar por esa dinámica instrumental de la dupla (Aguilera-Fong) y su invitado de lujo Alfonso André (Jaguares).
Temas como Deja Vu, juegan contemporaneamente con el danzón, la música cabaretera a la Tom Waits, Agustín Lara o Cri Cri.
Jardín del Tiempo, está perfumada de jazz y serpentea por una cadencia contagiosa con un loop distante de voces en el Tibet. La Fuga de Rubén es danzonera, afroantillosa, en un principio la idea era la de invitar al maestro Rubén González de Buenavista Social Club, pero como el presupuesto de la discográfica no daba para tanto, prefirieron hacer como si Rubén se hubiera fugado y simplemente en esa efímera instancia se inspiraron en él.
Y Llueve, que humedece con un riff celestial los límites de La Barranca, por nombrar algunas. Una grabación que entre más se escucha más conquista tu corazón posmoderno.
Terra/Octavio Hernández Díaz