En el año 2000, cuando el mundo seis meses y pico atras había llegado al trance de las cifras en una infinita noche de "Años Nuevos" que nos llenaron de burbujas y de algarabía, se realizó el debut del Latin Alterantive Music Conference en agosto.
Además de presentarse varios grupos y artistas en directo, tanto en espacios cerrados como también al aire libre, se repartieron discos que aglutinaban lo que ya sonaba en el mundo del rock latino y anexas, y lo que ya se veía venir en ruta hacia las combinaciones musicales más prósperas y las nuevas propuestas del circuito.
Por ejemplo el propio evento circuló un álbum doble con 37 temas de una buena cantidad de agrupaciones de peso y futuro para asegurar que había "música alternativa latina" para rato.
Gente como Aterciopelados de Colombia y su worldbeat-pop. Los neoloneses de Platilina Mosh y sus coterráneos "post-beatle-poppers" de Zurdok. La vena danzante de Sergent García, el pop-peninsular de Café Quijano o la furia hip-raper de Control Machete de Monterrey.
Incluía también a viejos conocidos como Mano Negra, la institución con la que Manu Chao le prendió fuego a la historia. Los Fabulosos Cadillacs que del ska pasaron al sonido cosmo-fusionario. Café Tacuba que ha marcado huella o Los Amigos Invisibles que aunque no son tan madurones ya se cargan un buen rato en la escena pegándole duro al ritmo.
Había novedades como Los Super Elegantes, Ivy Queen, Super Aquello, Sidestepper y los apenas cintilantes Kinky, que hoy en día suenan hasta en la cocina. Agregamos a la lista a los mexicanos de Titán que pegaron duro con "Corazón" de Carole King en Europa. Manu Chao que la hizo crujir con dos discos macizos o los ya extintos Todos Tus Muertos que nos entregaron en varias ocasiones la potencia y el frenesí de su música.
De igual forma estaban ahí Blanquito Man y su King Changó, los argentinos de Arbol que tarde o temprano la harán en grande, los uruguayos de La Vela Puerca y los cubanos Orishas. No podía faltar el jefe Gustavo Cerati, sus paisanos Los Pericos, y otros australes de cadencia epidémica como Illya Kuryaki & The Valderramas.
También situaban adentro la furia multiénica de P18 con el ex-Mano Negra Thomas Darnal, al maestro Tonino Carotone y a los negrazos de Delinquent Habits. Para los rudos ANIMAL, Cypress Hill y Molotov. Para los diferentes; Babasónicos, Mimi Maura, Maldita Vecindad y Pastilla. Y para los "jamaican guys"; Lumumba y Los Cafres. De todo y para todos los gustos de universo latino.
En el 2001 hubo de 3 para escoger:
En su segunda edición el evento sacó también su propia compilación con el
formato de la primera y 35 artistas entre los cuales había repeticiones de
artistas del álbum anterior pero asomaban joyitas como: Jumbo de Monterrey
y su energy-pop.
Si Sé de Nueva York en dinámica trip hop. Yerbabuena y su reggae, Girasoules de España y los superclásicos de East L.A. Los Lobos.
Aparecía la magnífica Ely Guerra y sus contagiosos temas, Volumen Cero y Tequio. Los ultra-campechanos de El Gran Silencio. De San Francisco Cielo Ceniza con la guapérrima cantante Cielo. Julieta venegas y sus canciones. Spigga, La Dósis y Angie Martínez. El guapachoso Celso Piña en compañía de Control Machete y Blanquito Man. La sagrada factoría de la nueva música francesa de nombre Les Negresses Vertes. Nona Delichas de Tijuana y Fiat 600 entre otros.
Por su parte la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) de España circuló un disco con 14 tiros: Estopa, Julieta Venegas que es respetada por propios y extraños, Girasoules. Café Quijano, Los Rabanes de Panamá. La potencia de Ska-P, Ely Guerra, M-Clan. Ariel Rot (ex-Los Rodríguez), Los de Abajo de México, Tam Tam Go. Y para cerrar con la talentosa María Gabriela Epumer de Argentina, la cantante Amaral y los jefes de Distrito 14. De todo y para todos.
Y para no hacer mal tercio, SURCO, el sello de Gustavo Santolalla y Aníbal Kerpel, sacaron a la luz un disquito con 13 tracks que incluye la música ambiental de la emocionante y vertiginosa cinta mexicana "Amores Perros", y anexa además a gente que participó en el soundtrack como Bersuit, Café Tacuba, Orishas, El Otro Yo, Juanes y Fiebre. Música para tímpanos fieles a los cambios de género y otros avatares del ritmo y el color "novosecular".
Terra/Octavio Hernández