Cuando en junio de 2001 el Royal Festival Hall de Londres se rindió ante el guitarrista de Pink Floyd, David Gilmour, tras un recital que fusionó rock y música clásica, poco se imaginaba el músico que acababa de inventar el rock de cámara.
Con retazos de ese famoso concierto -parte del festival británico de Meltdown- y de otros tres que se sucedieron en el mismo auditorio el pasado enero, el artista recopiló material para crear una versión del espectáculo en DVD y vídeo, Gilmour in concert, que sale el 7 de octubre la venta.
La etiqueta de "rock de cámara", que complace al propio Gilmour, acierta a describir su experimento musical, en el que una guitarra rockera se mezcla con un violoncelo y un contrabajo para dar lugar a un sonido potente con trascendencia clásica.
"Esa serie de conciertos fue para mí como abordar un nuevo género musical, aunque el concepto de rock de cámara (sugerido después por la crítica) no fue algo intencionado", explicó David Gilmour.
Cuando su amigo Robert Wyatt ("Soft Machine"), le llamó para que actuara en el prestigioso festival, Gilmour, aún con el teléfono en la mano, ya supo lo que quería sobre el escenario: chelo, contrabajo y un coro de góspel.
Esa inusual combinación de instrumentos se fue ampliando según la canción: con teclados, batería, saxo y otra guitarra.
El violoncelo de Caroline Dale -quien dobló a Emily Watson en el filme Hilary y Jackie, sobre la malograda intérprete Jacqueline du Pre- destaca por méritos propios durante las dos horas de recital.
"La colaboración con Dale fue fantástica, porque, a diferencia de otros intérpretes de clásica, sabe improvisar", opinó Gilmour, quien adelantó que el año próximo sacará un disco con la artista.
El DVD del concierto cubre dieciséis canciones, muchas de ellas firmadas por Pink Floyd, e incluye, además de una entrevista con el mismo Gilmour, colaboraciones de grandes músicos como Rick Wright (Pink Floyd), Robert Wyatt y Sir Bob Geldof.
El espectáculo empieza con una versión acústica de Shine on you crazy diamond y termina con la versión eléctrica de ese mismo tema, que encumbró a los Pink Floyd en la década de los setenta.
Fat old sun, Dominoes -del fallecido Syd Barrett- y I wish you were here, piezas míticas del grupo, no faltan en un repertorio que satisfará tanto a profanos como a eternos aficionados.
Cuando Gilmour sale a escena, guitarra en mano y con a penas un foco sobre su imponente figura, está hecho "un manojo de nervios".
Acostumbrado a estadios multitudinarios, el Royal Festival Hall londinense le pareció "muy íntimo". "¡Podía ver las caras de los espectadores!", recordó.
Con esa mezcla de "miedo e ilusión", Gilmour logró dar un recital sin precedentes, que caló hondo entre los privilegiados que pudieron presenciarlo en directo.
Uno de los puntos culminantes del concierto, también recogido en el DVD, es cuando el cantante y guitarrista entona el aria Je crois entendre encore, de la ópera de Georges Bizet "Los pescadores de perlas", acompañado del chelo de Dale y de un coro de voces mixtas.
"Antes de cantar esa pieza estaba aterrorizado, pero creo que al final la mezcla de mi voz con las manos de Caroline funcionó", dijo el artista.
El único tema inédito del concierto es Smile, que David Gilmour compuso para su esposa Polly, y hay también una curiosa versión de la canción Hushabye Mountain del clásico infantil Chitty Chitty Bang Bang. "Es la favorita de mis hijos", confesó.
En cuanto a los himnos políticos que caracterizaron a los Floyd The Wall, A great day for freedom, etc.-, no interesan ya al veterano guitarrista, a no ser "que salgan espontáneamente".
"Hay una línea muy fina entre componer una letra convincente y predicar de forma ridícula", señaló Gilmour.
Con su inseparable guitarra acústica en las manos y acariciándola a la menor oportunidad, el artista no puede ocultar que la música, su guitarra, son sus dos grandes pasiones.
"Todo lo que veo, siento, huelo, sueño o me emociona se convierte después en música", confiesa.