Oscuridad total. Miles de almas esperan impacientes en un estadio colmado. En un segundo se encienden las luces del escenario y suenan los primeros acordes. Todavía no llegaron al estribillo, pero los Red Hot Chili Peppers ya saben que en Buenos Aires juegan de locales.
Por cuarta vez en Argentina la banda californiana tocó el miércoles en el estadio del club de fútbol River Plate para cerrar la etapa sudamericana de la gira de presentación de su último disco, By the way.
Más de 50.000 personas escucharon al grupo, que llegó al país el martes por la noche procedente de Brasil y agradecieron con vivas y aplausos el esfuerzo de los músicos por incluir en su gira a Argentina, poco atractiva para los artistas internacionales desde que la devaluación obligó a recortar los cachets.
"La idea de no ir a la Argentina no era una opción para mí", dijo el cantante Anthony Kiedis semanas atrás a una revista, al explicar por qué había resignado ganancias a cambio de brillar en un escenario de Buenos Aires.
Aún en épocas de vacas flacas el gesto fue recompensado. Casi un mes antes del recital las entradas ya estaban agotadas.
"Me gustan desde hace 10 años. Me arrepentí mucho de no haber ido a verlos la última vez que estuvieron porque después vino la devaluación y pensé que ya no tendría oportunidad de escuchar cómo suenan en vivo... Por suerte ahora se acomodaron a la situación, porque los 33 pesos que vale una platea no son ni 10 dólares", dijo eufórico German Conte, un vendedor de 33 años.
"Hola... Por favor mucho tranquilo y mucha paz. Gracias por coming here", pronunció Kiedis a modo de saludo en un castellano propio mientras una avalancha de gente se precipitaba hacia el escenario y amenazaba con aplastar a los apostados en las primeras filas.
Esta fue la cuarta visita de Red Hot Chili Peppers al país. Su último espectáculo había sido en el estadio del club Vélez Sarsfield en enero de 2001, donde convocaron a más de 35 mil personas.
La banda liderada por Kiedis e integrada por Michael "Flea" Balzary en el bajo, John Frusciante en guitarra y Chad Smith en la batería, abrió el recital con Otherside, uno de sus temas más conocidos.
"Espero que toquen temas de los discos más viejos porque todavía no pude juntar la plata para comprarme el último y sólo lo escuché a medias por lo que pasan por la radio", dijo Analía Corfiato, de 14 años, mientras cruzaba los dedos por escuchar su tema preferido, Under the bridge, en vivo.
Con este recital en Buenos Aires los "Red Hot", como los llaman sus seguidores, pusieron fin a la etapa sudamericana del tour de presentación de By the way, disco con el que rompieron un ostracismo que ya llevaba tres años.
La gira incluyó recitales en Santiago de Chile, Río de Janeiro, San Pablo y Caracas entre otras ciudades.
"Sólo con los Rolling Stones en el 1998 había visto tanta gente", contó entusiasmado Cristian Guzmán de 21 años, vendedor de camisetas y souvenirs de los artistas.
"Tengo todos sus discos", alardeó Tomás Abrahamovich, de apenas 10 años, mientras su mamá Noelia explicaba que aunque no está del todo conforme con la pasión de su hijo por el grupo californiano cedió a su constante insistencia para ver a los "Red Hot" a unos metros de sus pies.
Terra/AP