
Pero, por encima de todo, en 2008 "vuelve a demostrar su verdadero atractivo global como intérprete en directo", explica en el comunicado Arthur Fogel, director del departamento de giras mundiales de Live Nation.
Otros récords que la "reina del pop" ha batido con este periplo son los 12 millones de dólares recaudados en un solo concierto en el estadio de Wembley en Londres, y los 23 conciertos con todas las entradas vendidas en el Madison Square Garden de Nueva York que ha sumado desde 2001.
"Sticky and Sweet", en la que la artista combinó temas nuevos como "4 minutos" y "Give it 2 me" con clásicos de su carrera como "Vogue" o "La isla bonita", supone la octava gira de conciertos de Madonna, y no ha suscitado, como sí sucedió con sus espectáculos "Blond Ambition" y "Confession Tour", airadas reacciones en los sectores conservadores.
A pesar de este nuevo récord para la artista y de que "Hard Candy" debutó en el número 1 de 37 países, las ventas de este álbum, producido por Timbaland, Justin Timberlake y Pharrell Williams, no han superado todavía los 4 millones de copias en todo el mundo, lo que lo convierten en uno de los mayores fracasos comerciales de la carrera de Madonna.
Terra/EFE