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Fiestas del Oscar 

Hollywood y el Oscar: ¿The party is over?

Los Oscar representan la mayor fiesta de Hollywood, pero muchos en esta industria empiezan a dudar si en realidad la ceremonia tiene ahora un verdadero espíritu festivo.

No hay mejor muestra de estas dudas que la cancelación de Miramax de la fiesta que habitualmente solía celebrar el día de autos, justo después del final de la ceremonia de entrega de las estatuillas.
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Harvey Weinstein, jefe de los estudios, no ha entrado en detalles sobre la cancelación de este festejo al que, todo el que se cree alguien en este mundillo de Hollywood, se mataba por acudir.

Los medios, sin embargo, son menos discretos y apuntan que la razón de esta cancelación no es otra que el enfado que le ha causado no contar por primera vez en años con un de sus filmes como contendiente al Oscar en la categoría de mejor película.

Dicho esto, los hay que esgrimen otras razones y hablan de un declive en el espíritu festivo de esta industria o al menos en la calidad y el glamour de los que están dispuestos a irse de fiesta.

Los que estuvieron en el festival de Sundance así lo han notado, con fiestas donde lo más conocidos eran los rostros de figuras como Paris Hilton y su novio Nick Carter, que de estrellas no tienen más que el brillo de su polémica.

Mientras, otras estrellas con un poco más de lustre artístico como Demi Moore y su novio Ashton Kutcher pudieron disfrutar de su intimidad en una fiesta tan privada que nadie pudo regodearse en su ambiente festivo.

Lori Levine, organizadora de festejos en Hollywood, asegura que la industria no quiere pasar por todo el esfuerzo de montar la fiesta más brillante del mundo para que luego se les llene de los "American Idol" del momento.

"He organizado fiestas que tenían como regla que no tuvieran a ninguna figura de la televisión entre los invitados", comenta.

El baile de los gobernadores, como se llama el festejo que organiza la Academia nada más acabada la ceremonia, podría estar incluida en esa regla.

Por allí no pasa nadie que no sea miembro de la Academia invitado a la fiesta o candidato o presentador de la ceremonia. Eso es todo.

De hecho son muchos los que aún invitados sólo quieren salir corriendo, en especial si no han conseguido la estatuilla y no quieren seguir recordando su derrota, como le ocurrió el pasado año a Renee Zellweger, que ni pasó por el festejo a despedirse.

Claro que la Academia piensa en todo y no se va a gastar un millón de dólares para que luego les dejen plantados sin celebrarlo.

De este modo la comida que sobre del menú preparado por Wolfgang Puck especial para la ocasión, será donado al grupo Angel Harvest, organización benéfica que la repartirá entre los indigentes de Los Angeles, que durante unos días serán los mejor comidos del mundo.

A pesar de estos sombríos aires que hablan del fin del festejo en Hollywood, dos bastiones de lo que es una buena fiesta se mantienen presentes en la noche de los Oscar como son la celebración que organiza anualmente la revista Vanity Fair y la del cantante Elton John para sacar fondos para la lucha contra el sida.

Fiestas a las que en esta edición de los Oscar se unirá la que está organizando New Line en espera de celebrar la victoria de su película, "El señor de los anillos: El retorno del rey".

Pero como afirma otro organizador de fiestas, el director Peter Jackson es genial haciendo películas pero no es lo que se dice el corazón de una fiesta, al menos del estilo que les gusta en Hollywood.

Fuente: efe