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El cineasta chileno Patricio Guzmán celebró la presencia de su filme "Salvador Allende" en el Festival de Cannes, pues dará "más repercusión" a la figura de ese presidente "atípico y revolucionario", que prefirió morir antes que rendirse o huir
"Me interesa más el personaje que la película", aseguró el director, serenamente contento de estar "en la selección oficial para que la película tenga más resonancia y la figura de Allende más repercusión".
Guzmán, que hace tres años estrenó "El caso Pinochet" también en Cannes, en la sección paralela la Semana de la Crítica, consideró que "una película documental es muy difícil que compita con las grandes producciones millonarias" por la Palma de Oro, el mayor galardón del Certamen, al que este año aspiran 19 películas.
"La mayoría de los documentalistas no somos 'Show men', somos personas normales que hacemos documentales", recordó al evocar a uno de sus dos colegas en competición, Michael Moore, que estrena el próximo "Fahrenheit 911".
De su cinta, Guzmán subrayó que el 11 de septiembre de 1973, Estados Unidos "fomentó un golpe de Estado para derrocar la revolución pacífica y democrática que se construía" en su país, y eliminar a su presidente, Salvador Allende.
Dijo haber sentido el deseo de hablar de "este hombre atípico revolucionario y fanático de democracia hasta el suicidio" por razones históricas pero también "por su cruel realidad".
Hoy, la política estadounidense, "con Bush ante el problema de Irak, la guerra israelo-palestina, y la actitud de Donald Rumsfeld, de Condolenza Rice, es muy parecida a la de Richard Nixon y Henry Kissinger hace 30 años".
"Nosotros, añadió, sufrimos lo mismo en Chile, un avasallamiento de nuestra propia soberanía, por intervención directa de los dólares norteamericanos para desestabilizar el régimen de Allende".
"Ahora el pretexto es de otra índole pero es igualmente ilegítimo", Allende les dio mucho miedo, "porque era una revolución pacífica, sin pagar el tributo de la guerra civil, que pretendía cambiar, reformar profundamente el Estado", añadió.
Las reformas "todavía no se han hecho" y hay que reformar países como Argentina, Perú, Francia y España, donde "espero que con el nuevo Gobierno se pongan en marcha reformas o cambios que conduzcan al futuro, porque se han vuelto viejos los Estados".
El chileno lo era también cuando Allende asumió la presidencia. "La situación era arcaica, el 80 por ciento de la tierra estaba en manos de cien familias" y la gran industria estaba también concentrada en pocas manos.
Lo que hizo Allende fue sólo "cumplir con su palabra, centralizar el poder económico a través de reformas elementales, como la de nacionalizar el cobre, a lo que nadie antes se había atrevido antes para no contrariar a EEUU, explicó.
Interesado fundamentalmente en "sí un político cumple o no con su palabra, si las promesas que dice en su campaña es capaz de llevarlas a cabo", Guzmán recalcó que "lo más importante de un político es la relación que hay entre sus palabras y sus hechos".
Hoy la política es sinónimo de corrupción y mentira en muchos países, pero Allende hacía un juego limpio y plural, "aceptó las reglas del sistema democrático y llegó hasta el fin con ellas".
Fuente: EFE