Las mujeres se imponen en el rock latino
Artistas como la colombiana Andrea Echeverri y la mexicana Ely Guerra demuestran claramente que el machismo tradicional de las culturas latinas no ha logrado impedir que las mujeres hispanas conquisten el estrellato en el mundo del rock.
Las roqueras latinas y sus videos evocan una serie de imágenes en que se mezclan lo antiguo y lo moderno: ponchos con flecos y trenzas, elegancia con peinados al estilo africano, el rostro de querubín de un bebito agarrado a la cintura de su mamá, que pasea en bicicleta.
La reciente actuación de las roqueras en la Conferencia de Música Alternativa Latina demuestra que esas artistas han superado la idea del "glamour" tradicional que todavía utilizan muchas otras intérpretes.
Echeverri y Guerra forman parte de una nueva generación de artistas latinas que abarca desde la roquera Alejandra Guzmán hasta la acordeonista Julieta Venegas, entre muchas otras, y que se expresa y se conduce con total libertad, rompiendo los moldes de la tradición.
"Somos artistas de mente abierta y corazón abierto", dijo Echeverri en una entrevista. "Creo que el machismo es quizá una característica de generaciones pasadas o de gente con mentalidad un poco cerrada".
En un concierto gratuito ofrecido el jueves en el muelle de Santa Mónica, Echeverri, que es la mitad femenina del dúo colombiano Aterciopelados, cantó temas de su nuevo álbum como solista, en que prevalecen temas más suaves y armónicos, sobre todo si se los compara con sus discos previos de "superrock".
La artista de 38 años admite que comenzó a cambiar de estilo hace dos años, cuando tuvo su primer hijo.
"Fue una experiencia increíble", dijo Echeverri. "Creo que llegó a mi vida en el momento perfecto, después de que había logrado ya mucho a nivel artístico, a nivel personal y a nivel de independencia. Me hizo sentir parte de la naturaleza, parte del poder increíble de la creación".
Guerra, por su parte, dijo que le resultaba más fácil hallar aceptación para su música en los Estados Unidos que en México.
"En mi país la aceptación toma más tiempo", dijo la artista de 32 años. "Cuando comencé a cantar profesionalmente la gente no comprendió realmente lo que les ofrecía. Y cuando vine a los Estados Unidos... bueno, por raro que parezca, fui aceptada desde el principio".
Terra/AP




