Llevan a Boyle a clínica tras derrota inesperada
1/6/2009 - 23:32(GMT)Ahora que ya terminó convendría preguntarse: "valió la pena estar en 'Britain's Got Talent' (Gran Bretaña tiene talento)?"
Susan Boyle, la más famosa de las competidoras está hospitalizada en la Clínica Priory de Londres por agotamiento nervioso. Tres chicos se derrumbaron frente a las cámaras, y dejaron el escenario sin parar de llorar. Otros fueron víctimas de burlas por parte de los jueces y abucheados por el público. Todo en nombre de un formato de realidad simulada.
Pero, realmente, ¿alguien se sorprende de que Boyle, una cantante aficionada con problemas de aprendizaje que vive sola con su gato, hubiera tenido dificultades en la competencia transmitida en vivo en televisión nacional? ¿O que Hollie Steel de 10 años sufriera un colapso debido a la presión? ¿O que Natalie Okri y Aidan Davis de 10 y 11 años respectivamente rompieran a llorar cuando les dijeron que no iban a continuar en el concurso?
Chris Thompson, director médico de los 14 hospitales Priory, dijo que los productores del programa tienen la responsabilidad de informar a los participantes que la fama instantánea a la que se enfrentarán puede traer consigo un escrutinio de sus vidas y una presión difícil de manejar.
Otros profesionales de la salud mental habían advertido la semana pasada que Boyle no parecía que pudiera enfrentar la presión.
Thompson se unió al coro de personas preocupadas. "A cualquiera que se le pida cantar en vivo sin un entrenamiento profesional tendrán que lidiar con una presión inmensa, y a eso le sigue una descarga de comentarios sobre su apariencia, talento y comportamiento de todas partes del mundo y eso es realmente intrusivo", dijo a la AP.
El experto opinó que para los productores de programas como éstos es tentador explotar a gente con debilidades para incrementar sus niveles de audiencia y ganancias en publicidad sin que hayan entendido realmente los riesgos a los que exponen a las personas involucradas.
"Es un problema ético para los productores", afirmó. "Necesitan brindar consejo profesional para que las personas entiendan lo que significa permanecer en el programa".
Aunque no comentó sobre el tratamiento específico que recibe Boyle, dijo que pacientes hospitalizados bajo circunstancias similares son evaluados por un equipo encabezado por un siquiatra, y luego posiblemente reciben antidepresivos o medicinas para dormir, y se les recomienda descansar hasta que se sientan suficientemente bien como para participar de grupos de terapia.
Andrew McCulloch, director ejecutivo de la Fundación para la Salud Mental, asegura que la naturaleza de programas como "Britain's Got Talent" puede ser abrumadora para algunas personas que no están acostumbradas a estar bajo los reflectores.
"La televisión de realidad simulada y los medios pueden impulsar muy rápidamente que personas que tienen vidas muy ordinarias entren en un mundo que es poco familiar y sumamente acelerado. Está bien que Susan reciba apoyo y el cuidado que necesita en este momento", declaró.
Boyle ingresó a una clínica de Londres para recibir tratamiento tras el inesperado segundo lugar que obtuvo en el concurso.
La compañía de televisión talkbackThames dijo que Boyle, de 48 años, estaba "exhausta y agotada emocionalmente" y se tomaría unos días de descanso.
"La ha visto su doctor privado, quien está de acuerdo con su decisión de tomarse unos días para descansar y recuperarse", dijo la compañía. "Le brindamos nuestro apoyo constante y le deseamos una recuperación rápida".
Más de 19 millones de personas vieron la final.
Una intensa cobertura mediática, que incluyó comentarios sobre su apariencia, su timidez y su declaración de que nunca la habían besado, acaparó los medios.
En su pueblo natal Blackburn, en Escocia, donde sus vecinos planifican una fiesta de bienvenida, algunos culpan a los medios y al programa mismo por su desplome.
"La presión sobre Susan ha sido enorme y ahora es tiempo de que ella regrese a casa", dijo Duncan Wallace a las afueras de un centro comunal en Blackburn. "Los periódicos y el programa de televisión han preparado todo alrededor de ella para que sea algo que no es. Y por supuesto, no lo pudo soportar. ¿Quién podría?"
La historia de Boyle debió desarrollarse de manera distinta y parecerse más a la de Los Beatles quienes emergieron de un barrio pobre de Liverpool.
Se suponía que la mujer escocesa, a quien nunca han besado, entrara en un concurso nacional de talento, tuviera éxito y desafiando sus sueños más locos, se convirtiera en una estrella internacional con seguidores instantáneos alrededor del mundo, y luego accediera a la riqueza y la fama como artista que graba discos y ofrece conciertos.
Pero la realidad muchas veces interviene aún en el reino fantasioso de eso que llama televisión real: Boyle quedó segunda, no primera, en la competencia final y luego tuvo un aparente colapso nervioso.
Los hospitales Priory a donde Boyle fue ingresada el domingo, son una cadena de clínicas de salud mental famosas por dar tratamiento a celebridades. La modelo Kate Moss y el músico Pete Doherty son algunos de los que han estado ingresados en las clínicas Priory, que atiende desde problemas psiquiátricos hasta adicciones al alcohol y las drogas.
La semana pasada un tabloide británico publicó en su primera plana, sin muchas fuentes que lo confirmaran, que Boyle se enfureció cuando el juez Morgan, alabó uno de sus rivales al aire. Luego varios periódicos contaron que la mujer discutió con dos personas en el hotel en el que se quedaba.
Esas versiones habrían ayudado a envenenar el ambiente.
Morgan aseguró que un equipo compuesto por siquiatras estaban disponibles todo el tiempo para los participantes. La empresa productora, talkback Thames, declinó discutir el impacto de la competencia en los concursantes, pero medios británicos aseguran que los productores considerarán someter a pruebas sicológicas a los aspirantes antes de que audicionen.
Morgan predijo que Boyle se recuperará completamente y tendrá una carrera estelar.
"No creo que ella quiera regresarse a Escocia y desaparecer", opinó.
Los reporteros de la AP McConville en Blackburn, Escocia y Nardine Saad en Londres contribuyeron con este reporte.
En Internet:
Terra/AP



