
Otro éxito inminente viene en 1982 de la mano de “Bravo Muchachos” (“Bravi Ragazzi”) con el que Miguel Bosé vuelve a colocarse en las listas de éxitos de España, Italia y Europa. Le siguen en 1983 el álbum “Made in Spain” para el mercado español y sudamericano, y “Milano-Madrid” para el italiano. Dos discos considerados de “transición” y completamente diferentes en cuanto a canciones, autores y producción musical. El único denominador común es el diseño de la carpeta que corre a cargo de Andy Warhol.
Pero la transformación más importante llega en 1984 con la publicación del álbum “Bandido” que, aún hoy, es considerado por la crítica como “la nueva cara de Bosé”. El disco está producido por Roberto Colombo y significó para Miguel Bosé un verdadero cambio: un nuevo sonido y arreglos mucho más elaborados. Dicho cambio consigue su objetivo: “Bandido” llega a ser uno de los discos de mayor éxito en España y Sudamérica. El álbum se edita también en italiano pero no tiene la misma aceptación y con él se inicia un distanciamiento entre Miguel y el mercado italiano.
En 1986, Miguel Bosé cambia de compañía discográfica y comienza así su período de evolución y madurez artística junto a Warner Music.
El camino de la experimentación y de elaboradas producciones continúa con dos lanzamientos de muy alto nivel: “Salamandra” (’86) y “XXX” (’87), discos cargados de electrónica y destinados a un público más maduro, aquel que puede comprender la constante evolución artística de Miguel.
Para “Salamandra” cuenta nuevamente con la colaboración de Roberto Colombo, aunque la producción la realiza Celso Valli, productor de renombre en la música italiana. El título del álbum está basado en la novela erótica “Memorias de una cantante”, escrita por Wilhelmine Schroeder Devrient y publicada en Alemania en 1868.
El camino de la experimentación sigue adelante y un año después, en 1988, asistimos al lanzamiento en el mercado de “XXX”, un disco lleno de enigmas y de textos crípticos y cuya producción corre a cargo de Tony Mansfield, responsable del éxito del grupo noruego A-ha.
Los años ’90 comienzan con otro de los momentos decisivos en la carrera de Miguel Bosé: la salida al mercado del disco “Los chicos no lloran”, un álbum que lo conduce nuevamente por la senda más comercial. De nuevo la producción corre a cargo de Roberto Colombo y cuya particularidad reside en que se lanza la versión española en todos los mercados. Más tarde, ya en 1993, se publica el disco “Bajo el signo de Caín” que se editará un año más tarde en sus versiones inglesa e italiana. Algunos de los temas del álbum muestran la cara menos comercial de Miguel hasta la fecha. La producción en esta ocasión la realiza Russ Cullum, productor de Howard Jones, Enya y Wang Chung, entre otros.
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