
Ella explica: ¿Lo compuse con la guitarra o sin nada. Muchas (canciones) fueron compuestas en los primeros meses, cuando el bebé está super chiquito y tú no sales casi de la casa, y ella duerme harto y hay un ambiente familiar. Así empezaba, sin guitarra ni nada, cantando despacito, creo que tiene mucho de eso, de arrullo.¿
Sin embargo, Echeverry hace una drástica distinción en el hecho de que el álbum no es un disco de canciones de cuna, ni mucho menos un disco infantil. Sino uno ¿adulto y amoroso¿ como ella lo adjetiva, que nace de la reflexión rigurosa de una madre que no mira su experiencia a través del lente de las convenciones sociales y que es allí, en esa renuncia al ¿mundo color de rosa¿ con que se asocia el nacimiento de un bebé, donde el disco adquiere su singularidad.
¿Todas las canciones están escritas por mí, y definitivamente tienen una coherencia temática alrededor de la mujer, del nacimiento de mi bebé, de una relación larga con el padre de la bebé.
No es un disco de niños como a veces se entiende. Es un disco de amor. Pero la idea también es aprovechar el momento para intentar cosas a todo nivel, que no se han hecho con Aterciopelados, incluso a nivel administrativo.¿
Dar a luz La concepción del nuevo material inicia en el momento en que Echeverry sabe que está embarazada. Entonces, aún está inmersa en la gira del álbum Gozo poderoso. ¿Ese ciclo de tocar se acabó cuando yo tenía seis meses de embarazo, cuando terminé ya estaba bien gorda. Recuerdo que los últimos conciertos fueron por la costa, en Cartagena, en Barranquilla¿¿