
Insospechada perspectiva El disco, que por primera vez en la carrera artística de Aterciopelados no saldrá apadrinado por la discográfica multinacional BMG, se llamará simple y llanamente Andrea Echeverry. ¿Le íbamos a poner Canciones de cama, canciones de cuna, pero nadie se pillaba la cama, y ¿de cuna¿: disco de niños¿, acota la cantante.
Andrea Echeverry es pues, la rigurosa introspección de una mujer que transita por un momento específico de su vida con la suspicacia suficente para asumirlo haciendo a un lado los lugares comunes, aspecto que se convierte en su más grande acierto, y que de paso explora nuevas perspectivas relacionadas con la maternidad. ¿A mí me parece que siempre que se habla de un bebé, hay una estética, ¿sabes?, como de los dibujitos, como azulito y rosadito¿, reflexiona Echeverry, explicando el carácter que señala el rumbo de sus nuevas composiciones. ¿Y pues es lo menos azulito y rosadito del mundo.
Es una cosa, primero, super erótica. Después, también dolorosa, dolorosísima, sangrienta, ¿no? Tiene tantos matices y tanta vuelta que uno también dice: ¿¿y este conejito qué?¿ Las letras hablan por sí solas, creando esa doble interpretación que lo mismo puede aplicarse a una relación entre madre e hijo, que a una desatada pasión conyugal.