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'Solo quiero caminar' es reflejo de violencia real

17/8/2009 - 22:32(GMT)

La violencia y la corrupción que se muestran en la película "Sólo quiero caminar" es para el director español Agustín Díaz Yanes sólo una pequeña muestra de lo que sucede en la vida real.

Pero el realizador confesó que durante el rodaje se enfrentó al dilema de decidir si se estaba pasando de la raya al mostrar tanta sangre.

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"Eso es una vieja polémica que siempre hay en el cine: hasta qué punto eres más explícito o menos explícito. Los directores nos preguntamos siempre lo mismo", señaló el cineasta en rueda de prensa sobre el estreno de la cinta el viernes.

"Yo reconozco que soy un poco o demasiado explícito pero siempre pienso que el cine es el cine y la vida es la vida" afirmó.

En su caso, dijo que además siente la presión de cumplir con ciertos parámetros establecidos por Hollywood.

"No lo tomen como que me quiero quitar el muerto de encima, pero sí es cierto que el cine americano desde hace un tiempo ha puesto unos estándares que si no los sigues la pregunta sería '¿por qué habéis hecho tan mal la violencia?' porque si el cine americano hace 20 ó 30 años ha impuesto que un tiro suena fortísimo, que cuando le pegas un tiro a alguien en la cabeza sale sangre, es muy difícil salirte de ese 'pattern' (molde)" aseguró.

Díaz Yanes hizo otra confesión: "tengo que reconocer que a mí me gusta (la violencia explícita) porque queda bastante bonito en pantalla. Es que oyes un tiro por la calle y no suena a nada y lo pones así en la película. Sí, es terrible".

La cinta, rodada en México y España, gira en torno a un temido narcotraficante, quien le ha dado una paliza brutal a su mujer. Entonces, gracias al impulso que le dan unas amigas, ella decide vengarse.

El largometraje retoma al personaje de Gloria Duque, una prostituta interpretada por la española Victoria Abril también bajo la dirección de Díaz Yanes en "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto" (1995).

Para cumplir su plan de venganza las mujeres, incluyendo el personaje de Duque, siguen al narcotraficante desde Cádiz hasta la capital de México.

El actor mexicano Diego Luna indicó que "la película no es un retrato, ni una radiografía de la realidad nacional, ni va por ahí, nos quedamos muy cortos".

Pero, en la trama el cantante Mijares ameniza una boda y hasta eso es un reflejo de las prácticas de los narcotraficantes, quienes contratan a artistas para sus fiestas privadas, según han confesado muchos involucrados en el mundo del crimen organizado.

Las autoridades mexicanas estiman que desde diciembre de 2006 más de 11.000 personas han sido asesinadas en medio de la lucha contra el crimen organizado.

Díaz Yanes relató que para hacer algo distintivo con su película decidió que se utilizara una bicicleta como arma, en parte, como un homenaje a la cinta "Chacal" (1973) del francés Fred Zinnemann, donde el protagonista adapta una muleta como rifle y que desde muy joven le encantó.

La cinta, cuyo título se deriva de una canción del afamado guitarrista español Paco de Lucía, fue nominada a 11 Premios Goya, de los que sólo ganó el de mejor fotografía.

También fue nominada a dos Premios Ariel en México, a pesar de que no se había exhibido todavía, y que según el productor Pablo Cruz, eso se debió a una "discrepancia de sintonía".

Para Luna, la clave de esta película es que los personajes logran interesar al público y contrario a las cintas de narcotraficantes hechas en Estados Unidos, ésta "tiene un valor distinto: que estos personajes y estos mafiosos y estas ladronas hablen tu idioma, te hablen directo y se parezca a algo que tiene que ver con tu vida".

Terra/AP