
Alex le contó algo de se vida y que no tenía más canciones grabadas. Íñigo le dijo que le gustaban, que siguiera escribiendo tranquilo, con calma. Nunca le prometió nada; nunca le dijo que iba a grabar un disco. Simplemente que se volverían a sentar cuando tuviera 12 o 14 canciones más.
Volvió a casa dando botes. Y se puso a escribir sin fecha determinada, sin plazo fijo. Cuando tuvo más canciones, se las mandó. le pidió más y escribió más. 25 canciones en un año.
Alex le mandaba las canciones nuevas a Íñigo y él se las enviaba a Alfonso Pérez, el director artístico de Dro. No tenía nada claro que fuera a grabar un disco pero cuando hubo un repertorio guapo de canciones, fue a Madrid a conocer a la gente de la discográfica. En octubre de 2000 volvió para firmar el contrato con Dro. En enero de 2001 ya estaba trabajando con Jesús Gómez, su productor.