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"Ese fue el mayor desafío. Tenía que sonar como un hombre que aún no sabe cómo hacer voz de mujer. Para mi, curiosamente, buena parte de la transformación consistió en entrenarme para ser más femenina. Este papel me hizo consciente de cuán poco femenina soy", dijo.
La actriz también tuvo que lidiar con un pene postizo, una experiencia que recuerda como divertida, aunque embarazosa.
"La sensación es muy extraña. Fuimos a una tienda de juguetes eróticos y pedimos uno que fuese suave y pequeño. Durante el rodaje le apodamos Andy. Pero también sentí vergüenza al usar ese pedazo de plástico en una escena en la que orino en la carretera", recordó.
Huffman asegura que su transformación fue tan profunda que incluso su pequeña hija rompió en llanto al no reconocerla durante el rodaje de una escena en Phoenix, Arizona.
"La calmé y le dije: 'Soy yo, tu mamá'", recuerda la actriz, quien afirma que incluso su marido y su agente no le reconocían la voz cuando llamaba por teléfono.
Confesó que "después del rodaje llegó un punto en el que incluso me confundí cuando tuve que ir a un baño público. ¡En serio! Me dirigía al baño de damas y de repente me paralicé y pensé: '¿Es aquí? Si..., no... pero ¡si soy una chica!".
Huffman, quien ganó un premio Emmy como Mejor Actriz en el 2005 por su papel en la serie televisiva "Desperate housewives", señala que con "Transamerica" se dio cuenta de que "los transexuales son las personas más valientes del mundo".
"Admiro su coraje porque viven con una disyuntiva: si no se operan, se alienan a sí mismos, y si se operan, la sociedad los aliena", apuntó. El director Tucker dice que "Transamerica" es un film sobre "la aceptación de uno mismo, sobre el amor y sobre los valores familiares", una película "para cualquiera que se sienta diferente y solo, que tenga una familia loca, o le guste reír y viajar
EFE