El cantante mexicano Luis Miguel regresó al Auditorio Nacional para ofrecer el primero de sus veintiséis conciertos previstos en ese recinto y contó, en primera fila, con el apoyo de su novia, la actriz Araceli Arámbula.
Con su gira
"México en la piel", que concluirá en febrero,
Luis Miguel intentará romper su propio récord de veinticuatro presentaciones seguidas en el Auditorio de la capital mexicana.
Unos 10.000 asistentes se mantuvieron de pie durante todo el concierto, coreando y bailando cada uno de los temas de
"El Sol", como se le conoce al artista.
En el escenario, con una escenografía que simulaba el patio de hacienda mexicana, aparecieron sus músicos para acompañarlo en su repertorio.
Más tarde,
Luis Miguel cantó acompañado por un mariachi, que le dio un toque mexicano al espectáculo y le hizo honor al nombre de la gira.
En esta ocasión
"El Sol" sorprendió a sus seguidores, pues se mostró afable y saludó directamente a sus admiradoras, a dos de ellas con besos en la mejilla, algo que no suele hacer.
Luego de cuatro temas, el cantante cumplió con el protocolo y saludó a su público: "Buenas noches a todos, gracias por estar aquí, es un placer que estén conmigo en este primer concierto, un aplauso para ustedes que hacen posible la cantidad de veintiséis conciertos".
En la primera parte del recital, interpretó temas como "Contigo a la distancia", "La puerta", "Nosotros" y "Por debajo de la mesa".
Posteriormente, y con el mariachi, interpretó las canciones de su último disco, entre otros
"Viajero", "Echame a mí la culpa", "De qué manera te olvido", y "México en la piel", homónimo de su disco.
Finalmente, el cantante recurrió los éxitos que le dieron gran popularidad en su juventud como
"Decídete", "Chicos de hoy", "La chica del bikini azul" y "Cuando calienta el sol".
Durante dos horas el artista mexicano hizo vibrar a su público, que le despidió con grandes ovaciones.
Minutos antes de que terminara el concierto, su novia, Araceli Arámbula, se retiró para evadir a la gente y a los reporteros.
Terra / EFE