
Que se sepa ninguna de las dos bandas hizo pedidos extravagantes para sus presentaciones en Brasil, con excepción de las habituales de seguridad, que en el caso de los Rolling Stones incluye la protección de 10 guardaespaldas australianos y 20 brasileños.
En Río de Janeiro el control de la multitud estará a cargo de 10.000 policías, mientras que en Sao Paulo unos 750 vigilantes particulares y destacamentos de las policías Militar y Civil mantendrán el orden.
Y tras los últimos acordes de las guitarras rockeras el escenario musical brasileño volverá a ser ocupado por las baterías de las escuelas de samba, que tres días después darán rienda a suelta al carnaval a lo largo y ancho del país.
Terra/EFE