Después de tres años alejada de los escenarios por una depresión, la cantante norteamericana Mariah Carey cerró anoche su gira en Túnez, donde 80.000 espectadores asistieron a dos conciertos en los que demostró sus ganas de triunfar.
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Los organizadores de las dos galas no escatimaron medios e instalaron en el Estadio Olímpico de la ciudad cien toneladas de decorado, donde la voz de cinco octavas y las piernas de Mariah Carey, aseguradas por mil millones de dólares, sedujeron a los tunecinos que la perdonaron una espera de cinco horas.
Varios centenares de admiradores de la artista llegaron desde Francia, Alemania, España e Italia para participar en las galas, de las que una parte de la recaudación se destinará a obras caritativas.
Luciendo un mini-short, Mariah Carey desgranó el repertorio de su último álbum "La emancipación de Mimí", gritando de vez en cuando al auditorio: "Me gusta Túnez".
Durante ochenta minutos, moviéndose a un ritmo desenfrenado Mariah Carey cantó sentada, de pie, tumbada, al borde del escenario..., repitiendo una y otra vez: "¡Estoy con vosotros!".
Al término del concierto, a Mariah Carey se le antojó comer una pizza, por lo que debido a la hora tuvo que abrir sus puertas un local para satisfacer a la diva.
Terra/EFE