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El galardón por partida doble se debe tanto a la débil competencia en el festival de este año como a la calidad de la película. En la mayoría de las veces, "Quinceañera" habría sido una de tantas en la competencia de Sundance.
Sea como fuere "Quinceañera" es una buena película, aunque no al nivel de predecesores en los premios como "The Station Agent", "You Can Count on Me", "In the Bedroom" y "American Splendor".
La trama no es muy sólida y, después de desarrollar los conflictos de varios personajes, la película afloja cerca del final, donde resume todo demasiado abruptamente.
No deja al espectador mucho que pensar.
De todos modos Glatzer y Westmoreland presentan un panorama encantador de Echo Park, donde viven desde el 2001. Hace dos años les pidieron fotografiar la fiesta de quince años de una vecina, una celebración que les pareció exuberante, con una mezcla sorprendente de tradiciones mexicanas y cultura popular estadounidenses.
El primer día del 2005 decidieron hacer una película sobre su barrio. Rápidamente consiguieron la financiación, elaboraron el libreto y hallaron a sus vecinos hispanos más que dispuestos a proporcionar extras, elementos de utilería, lugares donde filmar y otro apoyo.
En el término de nueve meses tenían lista la película para presentar en Sundance.
Evocación nostálgica de un barrio, "Quinceañera" es un canto de amor a la diversidad de Estados Unidos y la importancia de mantener la tradición, aunque esas tradiciones tengan que adaptarse a los tiempos cambiantes.
Terra/AP



