ENTREVISTA-Alicia Alonso dice arte cubano, en deuda con Fidel
2006-08-06 17:53:41 GMT
Por Esteban Israel
LA HABANA (Reuters) - La legendaria bailarina cubana Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba, lleva tanto tiempo en su cargo como su amigo Fidel Castro.
A los 85 años se le quiebra la voz cuando recuerda aquel día de 1959 cuando que Castro, que ha gobernado sin pausa desde entonces hasta entregó temporalmente el poder el lunes pasado para recuperase de una cirugía, golpeó la puerta de su casa en La Habana.
"La primera vez que lo ví me preguntó ¿Qué necesitas para hacer una buena compañía de ballet? ¿Qué necesitamos en Cuba?," dijo Alonso en un inglés fluido producto de su pasaje por el Ballet Theatre de Nueva York en la década del 40.
De aquella conversación con el joven barbudo que acababa de bajar de la Sierra Maestra para derrocar al dictador Fulgencio Batista surgió el Ballet Nacional de Cuba, una de las vidrieras culturales de la revolución.
Durante cinco décadas, sus coreografías de clásicos como Giselle o Sleeping Beauty han sido aplaudidas en escenarios desde el Bolshoi de Moscú hasta la Scala de Milán.
"El ballet en Cuba, igual que el resto de la cultura, se desarrolló gracias a que este sistema que se ha preocupado y ha subsidiado tanto al arte," dijo Alonso, ciega a raíz de un desprendimiento de retina, en una entrevista con Reuters.
En las descascaradas paredes azules de su oficina en una vieja mansión colonial de La Habana cuelga una foto del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara y un poco más allá otra de ella con Pablo Picasso.
Alonso teme por la salud de Castro, que después de casi medio siglo y pocos días antes de cumplir 80 años cedió temporalmente el poder a su hermano Raúl mientras se recupera de una cirugía intestinal.
"Ahora ¿estoy preocupada por lo que ocurrirá? No. Cuando un árbol crece fuerte nadie puede cortarlo. No cuando tiene un pueblo que lo defiende," dijo la anciana bailarina, enfundada en un vestido color beige, cargada de maquillaje y con los labios pintados de un rojo violento.
Alonso tiene la misma vitalidad que demostró Castro hasta la semana pasada, cuando el presidente habló de pie durante alrededor de cinco horas en dos discursos.
Cinco años mayor que él, Alonso bailó casi hasta los 70 años, pero hoy camina con dificultad. Aún continúa dirigiendo a tientas los ensayos del Ballet Nacional de Cuba y prepara una gira en setiembre por Gran Bretaña, Egipto y España.
En los últimos años, varios bailarines de su compañía han desertado durante giras en el exterior.
La "prima ballerina assoluta" de Cuba "adora" a Castro. Su relación es especial, explican quienes la conocen, tanto que el presidente solía aparecerse por sorpresa en sus funciones.
Alonso, que antes de la revolución fue una de las más glamorosas simpatizantes de Castro en la alta sociedad cubana, llevó a partir de 1959 la danza clásica a la gente común y los obreros en las fábricas.
Su Ballet Nacional abrió las puertas a toda la sociedad y democratizó un arte reservado hasta entonces para unos pocos elegidos, generalmente blancos.
Hoy hay 4.500 niños estudiando en las escuelas de danza de las 14 provincias de Cuba, que tiene compañías de ballet en remotas ciudades como Holguín y Camaguey.
Alonso recuerda que durante la Crisis de los Misiles de 1962, cuando la instalación de cohetes soviéticos en Cuba puso al mundo al borde de la guerra nuclear, bailó vistiendo el uniforme verde olivo para el regimiento que vigilaba el perímetro de la base naval estadounidense de Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba.
"Fidel es un ejemplo de humanidad para nuestro país y el mundo. Es valiente, inteligente y muy humano. Y no soy la única que piensa así," comentó.
Terra/Reuters




