Washington se inquieta por el estres de sus diplomáticos al regresar de Irak
Los otros puestos que necesitan que los diplomáticos dejen a su familia, están en Afganistán, Pakistán y Arabia Saudita, agregó.
El Departamento de Estado ya se vio obligado a aumentar los salarios y las primas de carrera para incitar a los cuadros del servicio exterior a aceptar puestos cada vez más numerosos en Irak, donde los diplomáticos rara vez salen de la "zona verde", el sector protegido de Bagdad.
Pero, incluso dentro de esa zona, las condiciones de vidas son espartanas, la mayor parte del personal duerme en pequeños remolques, y los ataques con morteros y cohetes son frecuentes.
El tema se tornó más difícil todavía después de que el presidente estadounidense George W. Bush lanzó a comienzos de año su nueva estrategia para Irak, que prevé duplicar el número de equipos de reconstrucción estacionados en ese país.
Estos equipos que combinan civiles y militares son manejados por responsables del servicio exterior, pero están compuestos en su mayoría por empresarios que están preocupados por la investigación y los equipos de apoyo puestos en práctica por el Departamento de Estado.
Un diplomático que ha servido en varios puestos difíciles, que habló bajo condición de anonimato, minimizó las afirmaciones según las cuales el número de casos de estrés postraumático habría aumentado. "Lo tomaría con pinzas", dijo.
Además, expresó, el Departamento de Estado tiene ya en marcha un programa de entrevistas obligatorias al regreso para las personas que han pasado más de 90 días en zonas peligrosas. Ese programa ya procura ayudar para manejar el estrés, indicó.
EFE

(AP)



