El 'vacío emocional' de una comedora compulsiva lo compensa con alimento
En general, las mujeres que padecen este mal, son perfeccionistas, exigentes y con tendencia a la impulsividad, y utilizan el alimento como una forma de calmar las situaciones que les son difíciles de sobrellevar.
Así, como no son víctimas de un problema de actitud o de falta de fuerza de voluntad, es imposible corregir el trastorno "echándole ganas" o con esfuerzos individuales. La única forma de controlarlo es acudiendo a un nutriólogo y un psicólogo.
Para superar este mal de la conducta alimentaria considerado una enfermedad crónica desde 1992, la meta nunca debe ser bajar de peso, sino corregir sus causas, en opinión de la especialista que trabaja en un centro de salud que ofrece "equilibrar" la dieta femenina.
El peso corporal de una comedora compulsiva varia entre bajo, normal, sobrepeso moderado y obesidad. Pero siempre se manifiesta el famoso síndrome del efecto "yoyo", es decir, bajar y subir de peso, con los riesgos que conlleva esta inestabilidad en el organismo.
"He tenido varias pacientes que se curan, que logran someterse a una dieta equilibrada y con la ayuda de un psicólogo, salen del ciclo. Pero, recuerdo por lo menos dos casos recientes donde, ante el estrés de un divorcio, recurrieron a la comida y cayeron de nuevo".
Además de carecer de herramientas internas para superar el estrés de una pérdida, por ejemplo, el 50 por ciento de las mujeres que sufren este mal presentan historias de depresión, de acuerdo con los expertos.
Enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, problemas gastrointestinales, de vesícula biliar, hipercolesterolemia, diabetes y enfermedades articulares son algunas de los graves enfermedades consecuencia del comer compulsivo.
Notimex

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