La vida realmente salvaje ya casi no existe en el planeta Tierra
Más allá de la obvia influencia humana, son evidentes otros cambios más sutiles en todo el mundo, afirma Kareiva.
La selección natural ha sido suplantada por la selección humana, lo que significa que algunas especies -como mascotas de compañía- crecen fuertemente mientras otras -como la trucha de río- han sido alteradas específicamente para consumo humano, a menudo en detrimento de la especie.
En la africana Namibia, la sobrepesca ha permitido el florecimiento de grandes medusas, difícilmente capturadas antes de 1970 en el ecosistema de Benguela, en la costa noreste de Namibia.
Hoy son capturadas tres veces más medusas que peces comerciales en esa región, señala el estudio.
La alteración de los ecosistemas los vuelve más vulnerables y menos resistentes, explica Kareiva.
Crear parques tampoco ha funcionado, argumentan los autores.
Proteger la naturaleza mediante parques nacionales y estatales solo ha domesticado estas regiones. La principal misión de Nature Conservancy es proteger tierras privadas.
Por ejemplo, el Parque Fuji-Hakone-Izu en Japón, uno de los más populares del mundo, tiene más de 100 millones de visitantes por año e incluye spas, hoteles, canchas de golf y tranvías.
El intenso tráfico humano en las áreas más protegidas del mundo las ha cambiado para siempre, introduciendo especies no nativas, contaminación del aire y basura, sostiene el artículo.
"En el mundo moderno, la vida salvaje es más comúnmente una designación regulatoria que verdaderamente un sistema sin la impronta humana", indica Kareiva.
Y esta tendencia se acelerará con el crecimiento de la población mundial, advierte.
Ante esta nueva realidad, los ecologistas deben analizar su rol, "para que la naturaleza y las personas se desarrollen simultáneamente", concluyen los autores.
AFP

(AP)



