Estrategias para el manejo de las infecciones oportunistas
El VIH infecta las células del sistema inmunológico del organismo, y luego incapacita su funcionamiento hasta eventualmente llegar a destruirlas con el tiempo. Esto va debilitando gradualmente el sistema inmunológico de la persona hasta que pierde su capacidad de combatir la enfermedad.
Aunque el VIH es el causante, la mayoría de las personas que mueren de SIDA no mueren por el VIH en sí, sino por las infecciones que ya no puede controlar el organismo debido a debilidad del sistema inmunológico.
Algunas infecciones más bien comunes, las cuales causarían poco o ningún daño a una persona sana, aprovechan la oportunidad de un sistema inmunológico debilitado para provocar enfermedades serias que ponen la vida en peligro. Por esto se les denomina infecciones oportunistas (OI, por su sigla in inglés).
El manejo de las infecciones oportunistas debe hacer parte del plan a largo plazo para el manejo de la enfermedad del VIH. El texto que sigue a continuación explica en detalle los diferentes factores que conforman una buena estrategia contra las infecciones oportunistas.
Las infecciones oportunistas y la enfermedad del VIH
Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) han desarrollado una lista de infecciones serias que ponen la vida en peligro, a las cuales se les conoce como "infecciones oportunistas que indican la presencia del SIDA".
Así es que cuando una persona tiene una infección que indica la presencia del SIDA, a la persona se le diagnostica SIDA.
Otra forma de diagnosticar el SIDA ocurre cuando las pruebas que miden la función inmunológica muestran que se está en alto riesgo de desarrollar estas infecciones. Ejemplos de lo anterior son los recuentos de células CD4+ inferiores a 200 o un porcentaje de CD4+ por debajo del 14%.
Las infecciones oportunistas pueden ser muy comunes, como el herpes genital. Pero no a todas las personas con VIH que tengan un brote de herpes se presume que tengan SIDA.
Al contrario, el herpes se convierte en una infección oportunista solamente cuando se aprovecha de un sistema inmunológico debilitado para ser más agresivo, persistente y difícil de tratar.
Así es que tener VIH y herpes genital simultáneamente no se considera automáticamente que sea SIDA; pero tener VIH y brotes de herpes que persisten por un mes a pesar del tratamiento si lo puede ser.
Es importante notar que casi cualquier afección o enfermedad puede volverse oportunista debido a un sistema inmunológico debilitado. Esto también es cierto para personas con cáncer y otros problemas de salud.
Pero para que una infección oportunista se convierta en la causa de un diagnóstico de SIDA, debe estar en la lista de las CDC como una de las infecciones indicadoras de la presencia del SIDA para las personas seropositivas.
Sin embargo, es posible que las personas con VIH tengan afecciones que no estén en la lista de las CDC. Ocasionalmente, la CDC revisa su lista para incluir estas nuevas afecciones.
Por ejemplo, la hepatitis C (VHC) no se encuentra actualmente en la lista de infecciones que indican la presencia del SIDA, pero cada vez un mayor número de datos muestran que las personas con VIH están en alto riesgo de una insuficiencia hepática más grave debido al VHC. La primera línea de defensa para muchas de estas afecciones es la prevención.
En primer lugar, prevenir las infecciones
Algunas infecciones oportunistas pueden prevenirse. Por ejemplo, las personas que nunca han estado expuestas al herpes pueden practicar el sexo seguro para reducir el riesgo de adquirir herpes genital. Si usted no está infectado con el virus del herpes, entonces no existe ninguna preocupación de que se convierta en una OI o de que llegue a amenazar su salud.
La publicación de Project Inform, "El sexo y las inquietudes de prevención para personas seropositivas" contiene información acerca de cómo se pueden prevenir muchas de estas infecciones.
Usted puede reducir su riesgo de adquirir muchas OI practicando sexo seguro. Otras pueden prevenirse con vacunas. Otras más aún, pueden evitarse mediante la manipulación y preparación segura de los alimentos o procurando evitar (cuando sea posible) las cosas que podrían causar enfermedades.
Esto puede incluir evitar la manipulación de gatos y pájaros, aun si se tienen como mascotas. También puede incluir el uso de guantes cuando se cambian las cajas de arena higiénica (para gatos) o pedirle a alguien más que se haga cargo de hacerlo.
Recientemente, se han presentados brotes de infecciones de la piel por estafilococos resistentes a los medicamentos. Estas infecciones pueden propagarse por medio del contacto casual. Puesto que estos microbios son resistentes a los medicamentos, el tratamiento podría requerir terapia intravenosa.
Algunos especulan que en las áreas urbanas las infecciones por estafilococos pueden propagarse por acciones tan simples como compartir un equipo en el gimnasio.
Prevenir la exposición a los microbios es una manera estupenda de reducir el riesgo de adquirir una OI. Sin embargo, en algunos casos, los microbios que causan las OI están en su entorno diario. Es posible que usted no pueda evitarlos o que ya haya estado expuesto a ellos.
Las personas que viven con el VIH deben hacerse pruebas de laboratorio para detectar posibles infecciones oportunistas tan pronto como se enteren de su condición seropositiva.
En algunos casos, esto permite a las personas saber si ya han estado expuestas a ciertos microbios, y les ayuda a enterarse cómo prevenirlas si no lo han estado. (Para más información en este tipo de pruebas de laboratorio, llame a la línea gratuita de ayuda de Project Inform en el 1-800-822-7422.)
Sin embargo, en el caso de la neumonía Pneumocystis jiroveci (conocida también como PCP), simplemente no se sabe como se propaga el microbio. Se asume que la mayoría de las personas ya están infectadas con él.
En ese caso, se utiliza el tratamiento preventivo a medida que se debilita el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de PCP. La PCP sigue siendo la principal causa de mortalidad entre las personas con SIDA en los Estados Unidos, aunque existen maneras bien conocidas de prevenirla.
Tratar las infecciones a medida que se presenten
El "Cuadro de Infecciones Oportunistas" de Project Inform resume las Pautas Generales para el tratamiento de la mayoría de las OI. Puesto que el VIH se replica a una mayor velocidad cuando el sistema inmunológico está combatiendo las infecciones, tratarlas a medida que se presentan es de gran importancia no solo para la lidiar con la infección en sí, sino para prevenir que el VIH haga un mayor daño al sistema inmunológico.
Esto es cierto bien sea que la enfermedad sea una OI o no. Sin embargo, en lo que respecta a las OI, así como a muchos otros problemas en las etapas tardías de la enfermedad del VIH, resulta muy difícil poder diagnosticar algunas de estas infecciones.
Uno de los principales desafíos en el tratamiento de las OI es el diagnóstico temprano, antes de que puedan afectar a varios órganos como los pulmones, el colon, el cerebro, la médula ósea, etc.
Mientras más temprano se diagnostique y se trate algo, es mayor la probabilidad de que el tratamiento tenga éxito y produzca una recuperación total. Esto implica chequeos médicos regulares (por lo menos cada tres meses) e informar bien todos los síntomas.
Si usted experimenta síntomas nuevos o inusuales en el período entre una vista y otra, pida una nueva cita. No espere tres meses para que lo atiendan. Mantenga un diario o registro de salud, o simplemente escriba en un calendario cuando se presente un síntoma nuevo o inusual, y lleve la cuenta de su duración.
Esto podría ayudar a su médico a detectar si un síntoma es el efecto secundario de un medicamento, la señal de una infección oportunista u otra cosa.
Muchas infecciones oportunistas tienen los mismos síntomas y algunas infecciones podrían enmascarar a otras. Así pues, el tratamiento inicial podría resolver solamente parte del problema pero no todo. Lidiar exitosamente con múltiples infecciones puede requerir diligencia de su parte cuando vea muchos médicos y especialistas.
Lo ideal es que su médico de cabecera (primario) se haga cargo y se comunique con los otros médicos para poder así asegurarse de que se están comunicando entre sí.
La parte más difícil de lidiar con afecciones múltiples es que a veces los médicos no son muy buenos para comunicarse entre sí. Fácilmente se puede convertir en un trabajo de tiempo completo sortear todas sus citas, ya que cada médico podría ordenar distintas pruebas de laboratorio.
El manejo de todo esto es la responsabilidad de su médico de cabecera (o primario) aunque este se encuentre muy ocupado. Es muy aconsejable preparar bien sus citas, escribir de antemano sus preguntas y tener a alguien, como un defensor de pacientes, para que registre las respuestas, especialmente cuando se presenten muchos problemas simultáneamente.
Una vez que se diagnostica una afección, es de vital importancia completar el tratamiento. Además, los medicamentos que tratan algunas de las OI podrían interactuar con sus medicamentos contra el VIH.
Cada vez que se añade un tratamiento a su régimen, es prudente que usted y su médico evalúen si es seguro usarlo con sus otros medicamentos, y si hay que hacer ciertos ajustes a las dosis.
Tratamientos preventivos para las OI
Las OI por lo general no son un problema para las personas cuyos recuentos de CD4+ permanecen por encima de 200. Es extremadamente raro que una persona con VIH muera de SIDA cuando su recuento de CD4+ esté por encima de 200.
Sin embargo, a medida que estos recuentos disminuyen el riesgo de adquirir infecciones oportunistas aumenta.
Quizás la mejor estrategia para prevenir las OI es mantener los recuentos de células CD4+ por encima de 200. Por lo tanto, las Pautas Generales para el uso terapias contra el VIH recomiendan que las personas consideren iniciar la terapia contra el VIH cuando sus recuentos de células CD4+ sean de 350 o menos.
También recomiendan fuertemente tratar cualquiera de los síntomas de la enfermedad del VIH (sin importar cuál sea el recuento de células CD4+) e iniciar inmediatamente la terapia cuando el recuento sea de 200 o menos.
Esto es debido a que la terapia contra el VIH previene que el virus siga destruyendo las células inmunológicas, previniendo así un deterioro mayor del sistema inmunológico.
También existen Pautas Generales para prevenir y tratar las OI relacionadas con el VIH.
En general, si los recuentos de células CD4+ caen por debajo de 200 (o el porcentaje de CD4+ es inferior a 14%), las personas están en un mayor riesgo de PCP, y se aconseja iniciar la terapia preventiva.
Para las personas con otros síntomas de la infección del VIH, especialmente con infecciones por hongos recurrentes (candidiasis), la terapia preventiva contra la PCP se inicia antes, alrededor de los 300 CD4+.
Si los recuentos de células CD4+ caen en la gama de 100 a 150, se recomienda la terapia preventiva contra la toxoplasmosis para quienes tengan un resultado positivo de la misma.
Si los recuentos de células CD4+ descienden a 50 o menos, se recomienda la terapia preventiva contra el MAC y el CMV. Para las personas que sospechan que han estado expuestas a la tuberculosis, se sugiere también una terapia preventiva.
Terapia de mantenimiento
Después de tratar una OI, algunas veces es necesario tomar medicamentos de por vida para prevenir su recurrencia. A esto se le llama terapia de mantenimiento.
En algunos casos, la terapia de mantenimiento puede suspenderse si el sistema inmunológico de la persona se recupera y sostiene su control del VIH mediante el uso de la terapia contra el VIH.
Algunas personas con brotes recurrentes de herpes tomarán las terapias respectivas para controlar su reaparición. Similarmente, algunas personas afectadas por las infecciones por hongos repetidas, tomarán por largo tiempo medicamentos antimicóticos.
Sin embargo, en ambos casos la terapia de mantenimiento podría ser controversial ya que estos microbios pueden desarrollar resistencia a los medicamentos, dejando así muy pocas opciones de tratamiento en caso de que se presente una infección seria.
Cuando el herpes o las infecciones por hongos continúan presentándose, esto puede volverse un problema de calidad de vida. La terapia a largo plazo podría ser entonces la única opción viable para la persona.
Es de suma importancia sopesar cuidadosamente los riesgos y beneficios de estos enfoques con el fin de elegir la opción más adecuada. Algunos elegirán arriesgar perder opciones de tratamiento viables para resolver el problema de las infecciones recurrentes.
Otros simplemente elegirán tratar estas infecciones a medida que se presenten con la esperanza de preservar los beneficios de la terapia.
Unas palabras finales sobre las estrategias para el manejo de las infecciones oportunistas
Sin importar en qué punto está usted en el espectro de la enfermedad del VIH, hay cosas que usted puede hacer para prevenir y tratar las infecciones oportunistas. La prevención de las OI se aconseja para las personas en todas las etapas de la enfermedad del VIH. Esto incluye:
- mantener una buena salud inmunológica;
- utilizar adecuadamente una terapia contra el VIH para preservar el sistema inmunológico y permitir que se recupere;
- cuando sea posible, prevenir las infecciones de los microbios que causan las OI;
- utilizar tratamientos cuando sea necesario para prevenir la recurrencia de las OI.
Un plan para tratar las OI incluye:
- Ver a su médico regularmente, Esto por lo general es cada tres meses; o dos veces al año para las personas con una buena salud inmunológica; o mensualmente para las personas lidiando con complicaciones. Un médico experimentado en la enfermedad del VIH, que ya ha tratado a personas que viven con el VIH, está en mayor capacidad de reconocer y tratar una OI, y debe estar más familiarizado con la terapia preventiva.
- Informarle a su(s) médico(s) acerca de los síntomas que usted tiene con el fin de que se puedan diagnosticar los problemas de manera temprana.
- Tratar (agresivamente) las infecciones a medida que se vayan presentando, tomando completamente el tratamiento y utilizando terapias de mantenimiento cuando sea necesario.
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